POBREZA Y DISTRIBUCION DEL INGRESO

CAPITULO 4.1.  POBREZA Y DISTRIBUCION DEL INGRESO

 

La crisis económica que está viviendo nuestro país es una de las más prolongadas e intensas de nuestra historia. La fuerte caída del PBI durante el 2001 y el 2002 tuvo importantes efectos sobre el nivel de empleo de la economía. Esto junto con el deterioro de las condiciones del mercado laboral dieron como resultado un aumento de la pobreza y una profundización de la desigualdad en la distribución del ingreso que se venía registrando durante los noventa.

 

 4.1.1. Desarrollo Humano en el mundo

 El mundo ingresa al siglo XXI con una enorme disyuntiva. Por un lado, se muestra en todo su esplendor la euforia de la globalización y el avance tecnológico. Por otra parte, se comienza a vislumbrar con mucha fuerza el lado obscuro de esta nueva realidad. En este sentido, las estadísticas son contundentes, de las 4.600 millones de personas que viven en los denominados países en desarrollo1: 850 millones son analfabetos, 1.000 millones no tienen acceso a agua potable, 2.400 carecen de servicios sanitarios básicos, 325 millones de niños no asisten a la escuela. Por otra parte, 2.800 millones de personas viven con menos de U$S2 por día (PPA en U$S de EEUU de 1993)2. Situación inaceptable que todavía existan este tipo de restricciones en la vida de algunos pueblos en distintas partes del mundo.

De esta manera, tanto las Naciones Unidas como el Banco Mundial reconocen la acuciante necesidad de promover un desarrollo integral y sostenible para los pueblos. Según el Banco Mundial3, el desafío es lograr un desarrollo que asegure la conservación del medio ambiente y la mayor participación de los pobres en el crecimiento económico.

Por su parte, el PNUD define al desarrollo como la ampliación de las opciones que tienen los pueblos para vivir de acuerdo a sus valores y donde el crecimiento económico, a pesar de su gran importancia, no deja de ser solo un medio. Destacan que un elemento esencial para ampliar dichas opciones es el desarrollo de las «capacidades humanas». Se trata de generar las bases que permitan  garantizar el bienestar y la dignidad de los pueblos. Esto implica, brindarle a las personas la posibilidad de vivir una vida larga y saludable, de estar informado y tener conocimientos; y por último pero no menos importante tener recursos suficientes para mantener un nivel de vida decoroso.

Como aproximación al nivel de bienestar o desarrollo de una sociedad, el PNUD utiliza el Indice de Desarrollo Humano (IDH). Este indicador utiliza y pondera tres indicadores: 

1.      Longevidad, medida en función de la esperanza de vida al nacer;

2.      Nivel educacional, medido en función de una combinación de la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta de matriculación combinada entre primario, secundario y terciario4;

3.      Nivel de vida,  medido por el PBI real per cápita (PPA en U$S).

 

El gráfico 4.1 muestra la evolución del IDH en los últimos 25 años para 12 países, mientras que el cuadro 4.1 expone el lugar que ocupa cada país en función del IDH en el año 2001. Como se puede apreciar Argentina se encuentra entre los países de alto desarrollo humano y en relación a América Latina es uno de los países mejor posicionado, ocupando el lugar 34 a nivel mundial.Esto puede deberse a que en los tres indicadores Argentina presenta buenos estándares promedio, es decir, sin considerar las diferencias entre provincias.

La evolución del IDH es un reflejo de los importantes logros alcanzados en los últimos 25 años, especialmente en los países en desarrollo. La esperanza de vida al nacer es aproximadamente 8 años más que hace 30 años, el grado de alfabetización de adultos pasó del 47% en 1970 al 73% en 1999. El ingreso real prácticamente se duplicó en términos reales entre 1975 y 1998, pasando de U$S 1300 a U$S 2500 (PPA en U$S de EEUU de 1995). Sin embargo, al analizar este indicador no debemos olvidar la incidencia de la distribución del ingreso, la cual en los últimos años se tornó cada vez más regresiva.


1 Entre ellos se encuentran los países de América Latina,  los países del este asiático, etc.

2 Fuente: Informe sobre el Desarrollo Humano 2001, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

3 Banco Mundial en su World Development Report 2003.

4 La tasa de alfabetización tiene mayor ponderación que la tasa bruta de matriculación.


Un país que merece especial atención es Chile, cuya mejora en las condiciones de vida en los últimos 25 años ha sido significativa. Por otro lado, Brasil presenta menor nivel de desarrollo humano, aunque la mejora en los  últimos años ha sido importante.  

Entre las regiones destacadas por su avance en el desarrollo humano se encuentran los países del Asia Oriental, en especial Los Tigres Asiáticos, los cuales han hecho progresos rápidos y sostenidos en los tres indicadores considerados. 

 4.1.2. Situación en Argentina

 

Resulta importante comenzar distinguiendo a qué nos referimos cuando hablamos del nivel de pobreza de un país y que implica la distribución del ingreso en el mismo.

La pobreza puede definirse simplemente como la falta de dinero, o medios para vivir dignamente o, en un sentido más amplio, como la privación de algunos derechos, oportunidades y elecciones básicas de la gente5. Este concepto tiene implícito muchos aspectos subjetivos por ejemplo ¿que significa «vivir dignamente»? Sin embargo, se suele utilizar el término pobreza para medir el nivel de bienestar de una sociedad.

Por otro lado, el concepto de distribución del ingreso hace referencia al modo en que esa sociedad distribuye su riqueza entre la población. En este sentido, una mejora en la distribución del ingreso contribuye, aunque no necesariamente, a aumentar el bienestar general.

Es por ello que ambos aspectos resultan complementarios cuando se pretende una aproximación al nivel de bienestar de una sociedad. En las secciones que siguen se considerarán ambos aspectos a nivel nacional y regional. 

 


5 Concepto desarrollado, entre otros, por el economista/filosofo Amartya Sen en una amplia variedad de publicaciones, por ejemplo Desarrollo y Libertad (1999).


 

 4.1.2.1. Pobreza e Indigencia

 Un método extendido para medir la pobreza en una región es establecer un nivel de ingreso por debajo del cual una persona es considerada pobre. En nuestro país se consideran dos enfoques alternativos: el porcentaje de hogares (o personas) bajo la línea de indigencia (LI) y el porcentaje de hogares (o personas) bajo la línea de pobreza (LP).

El concepto de «línea de indigencia» (LI) procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. De esta manera, los hogares que no superan este umbral, o línea, son considerados indigentes.

El procedimiento parte de utilizar una canasta básica de alimentos de costo mínimo (CBA) determinada en función de los hábitos de consumo de la población de referencia6. Una vez establecida la canasta, se valoran sus componentes por los precios revelados por el Indice de Precios al Consumidor para cada período de medición. También se consideran las diferentes necesidades nutricionales según la edad, el sexo y la actividad de las personas7.

 

El método de la «línea de pobreza» (LP) consiste en establecer si el ingreso de los hogares son suficientes para satisfacer – por medio de la compra de bienes y servicios – un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales. Para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la CBA y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.) con el fin de obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT). El valor de la CBT de cada hogar se compara con el ingreso total familiar de dicho hogar. Si el ingreso es inferior al valor de la CBT se considera que el hogar y los individuos que lo componen se hallan por debajo de la línea de pobreza; de lo contrario se encontrarán en el grupo de hogares y personas no pobres.

 

4.1.2.1.1. Gran Buenos Aires

 Dichas estimaciones se realizan para el Gran Buenos Aires (GBA) desde fines de los ’80, por lo que es posible ver la evolución de este indicador a lo largo de los últimos 14 años. En el gráfico 4.2 se puede observar el porcentaje de hogares y personas que se encuentran bajo la línea de pobreza en este período, mientras que el gráfico 4.3 señala el porcentaje de hogares y personas bajo la línea de indigencia. En ambos casos se puede apreciar el importante incremento de este indicador a partir de mayo de 1994. Tanto el porcentaje de personas pobres como las indigentes superan actualmente los máximos valores que se habían presentado a fines de los ochenta con los períodos de alta inflación.

 


6 Esta se estima a partir de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares.

7 Se toma como unidad de referencia el varón adulto, de 30 a 59 años, con actividad moderada. A esta unidad de referencia se denomina «adulto equivalente».


 

En mayo de 2002 el porcentaje de hogares bajo la línea de pobreza alcanzó el valor mas alto de la década (37,7%), creciendo con respecto a mayo de 1994 un 216%. Esto implica que existen en la provincia de Buenos Aires 6.048.000 personas en condiciones de pobreza, lo que representa el 49,7% de la población. Además el porcentaje de hogares indigentes se estima en un 16% y alcanza al 22,7% de la población, es decir 2.762.000 personas viven en condiciones de extrema vulnerabilidad sólo en la provincia de Buenos Aires. Estas cifras también son las más altas de todo el período.

En ambos gráficos se puede apreciar también que la diferencia entre personas y hogares se ha incrementado, la incidencia de la pobreza es mayor para las personas que para los hogares. Esto indica que en promedio los hogares pobres tienden a tener mayor cantidad de miembros.

 4.1.2.1.2. Región Centro

 A partir del año 2001, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) ha trabajado en la conformación de canastas regionales para mejorar la cobertura geográfica de la medición del nivel de pobreza. Mientras tanto, desarrolló una metodología detransición, según la cual se ajusta la canasta básica de alimentos y la línea de pobreza utilizada para el Gran Buenos Aires, con los coeficientes elaborados en base a los precios de las distintas provincias. Con esta información se calculan los valores regionales de Canastas Básicas de Alimentos y Canasta Básica Total utilizadas para determinar la línea de pobreza para cada región.

Por ejemplo, en la Región Pampeana8, que comprende las provincias de la Región Centro, se estableció una Canasta Básica Total de $175,2 por adulto equivalente. Es decir que este es el valor de una canasta que satisface los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos de un varón adulto, de 30 a 59 años, con actividad moderada. En base a esta información se establecen equivalencias para varones de otras edades y para las mujeres.  Así, si el ingreso de una persona en un momento determinado no alcanza el valor de una canasta con los requisitos mínimos para sobrevivir según su edad y sexo, se considera que está bajo la línea de pobreza. Esta estimación se realiza para cada uno de los hogares de los aglomerados que mide la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

El  gráfico 4.4 presenta las estimaciones de los porcentajes de personas y hogares bajo la línea de pobreza en todos los aglomerados de la Región Centro relevados por dicha encuesta. Asimismo, se presentan los valores de las tasas de desempleo para mayo de 2002.

En todas las ciudades de la región, el porcentaje de pobreza supera el 50% y alcanza en total a 2 millones de personas (57% de la población). Con respecto al año pasado se observa un importante proceso de agudización de la pobreza.

Las estimaciones de pobreza e indigencia comenzaron a realizarse para los aglomerados del interior del país a partir del año 2001. Con respecto a un año atrás, las ciudades en las que mayor fue el incremento de  población pobre son Gran Córdoba y Río Cuarto (ver gráfico 4.5).

Mientras que en mayo de 2001 sólo en Concordia más del 50% de su población se encontraba en estas condiciones, actualmente todos los aglomerados de la Región Centro muestran esta situación.

 

  


8 Región Pampeana comprende los siguientes aglomerados: Bahía Blanca, Concordia, Gran Córdoba, Gran La Plata, Gran Rosario, Gran Paraná, Gran Sta. Fe, Mar del Plata-Batan, Río Cuarto, Sta. Rosa-Toay.


Por otro lado, también resulta alarmante el incremento en la cantidad de personas en condiciones de indigencia, es decir, con un ingreso por miembro del hogar que no alcanza a cubrir las necesidades alimentarias básicas (ver gráfico 4.6). En mayo de 2002 la extrema pobreza alcanzó en toda la Región al 28% de la población de sus principales ciudades, lo que implica aproximadamente 1 millón de personas. Al igual que en el caso de la pobreza, la ciudad más afectada fue Concordia. Le siguen Gran Paraná, Gran Rosario y Gran Santa Fe. Sin embargo, en relación a octubre de 2001, el aglomerado con mayor incremento de la indigencia fue Gran Córdoba.

 

 4.1.2.2. Necesidades Básicas Insatisfechas

 Otro indicador utilizado para medir la pobreza es el de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Según este método, es pobre todo individuo cuyo hogar tiene ciertas características que reflejan un consumo permanentemente bajo, o que condicionan seriamente su capacidad de generar ingresos suficientes en el futuro.

Esta metodología fue propuesta por la CEPAL en los ’70 y tiene como principal objetivo identificar a hogares y personas que no alcanzan a satisfacer un conjunto de necesidades consideradas indispensables según niveles de bienestar considerados como universales, utilizando básicamente la información censal. El método se basa en la definición de necesidades que se incluyen en la medición y el establecimiento de umbrales de satisfacción, o sea los niveles mínimos que se consideran apropiados referidos a educación, empleo y vivienda9.


9 INDEC – Argentina «Las Necesidades Básicas Insatisfechas: sus deficiencias técnicas y su impacto en la definición de políticas sociales».


En Argentina estas características incluyen hacinamiento, precariedad de la vivienda, condiciones sanitarias deficientes de la vivienda, no asistencia a la escuela de los niños, y baja educación del jefe de familia combinada con baja relación miembros activos/miembros inactivos del hogar 10

Para las provincias de la Región Centro, las estimaciones del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales son las que se presentan en el mapa 4.1. Se observa que los departamentos con mayor porcentaje de personas con NBI se ubican en la zona Norte y Noroeste de la Provincia de Córdoba, en la zona Norte y Noreste de la provincia de Santa Fe y en la faja Central de Norte a Sur de la Provincia de Entre Ríos.

 

 4.1.2.3. Características de la Pobreza en la Región

 La distribución de la pobreza por grupos de edad resulta relevante para determinar los grupos más vulnerables en una determinada región como así también para la definición de acciones específicas para cada caso en particular.

 

4.1.2.3.1.  Situación de la Infancia

 Un aspecto de vital importancia es el porcentaje de niños que se encuentran en situación de pobreza. Debido a que las familias de menores recursos suelen tener mayor cantidad de hijos, existe un porcentaje muy alto de menores y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

En octubre de 2001, en promedio para todo el país, se estimaba que el 56% de los menores de 14 años eran  pobres. Esto se agravó en los últimos meses, en los cuales se prevé que 70% de los niños están en esta situación y el 35% se encuentran en la indigencia.  

Nuevamente el aglomerado más perjudicado de la Región Centro es Concordia, en el que se estima que el porcentaje de menores pobres asciende al 82,2% y aproximadamente el 60% es indigente. Sin embargo, las otras ciudades también presentan altos indicadores de pobreza infantil, superando en todos los casos al promedio nacional.

Las ciudades de Gran Córdoba y Río Cuarto, son las de menor porcentaje de niños pobres de la Región. Sin embargo, en estas ciudades el indicador se incrementó en mayor medida entre octubre de 2001 y mayo de 2002. Esto implica que actualmente existen 277.694 niños pobres sólo en estas dos ciudades (el 73% del total de niños).

 


10 Gasparini, L; Marchionni, M; Sosa Escudero, W (2001).


DESNUTRICION INFANTIL

 

Uno de los temas más debatidos durante el 2002, aunque no por ello con mejor disponibilidad de información, es el acuciante flagelo de la desnutrición infantil en nuestro país. Desde distintos organismos se presentan evidencias de su existencia y de las consecuencias futuras que puede devenir a toda la sociedad.

Para tener una dimensión del problema, basta considerar las graves consecuencias que puede traer aparejada. Muchas de las secuelas de la desnutrición infantil son irreversibles. Entre ellas se puede señalar las de orden somático (como baja talla para la edad y desproporciones corporales), secuelas funcionales (como retraso madurativo-productivo), secuelas inmunológicas (menores defensas ante infecciones y mortalidad elevada), secuelas psicológicas (como trastornos de aprendizaje y de conducta, apatía, cansancio y falta de concentración). Por último, también deben considerarse las de largo plazo, es decir como adulto la persona que ha sufrido episodios de desnutrición puede presentar obesidad, diabetes, hipertensión, etc.

Aunque no existen estimaciones oficiales de la desnutrición en el país, se considera que el incremento de los precios de la canasta básica de alimentos ha tenido y tendrá en los próximos meses un efecto muy importante en la alimentación de los sectores más pobres.

Entre las acciones propuestas para evitar daños irreversibles en los niños se destaca la necesidad de abordar la  desnutrición desde el momento del embarazo y durante los primeros años de vida de los chicos[1], debido fundamentalmente a que los efectos son más graves y duraderos mientras más joven es quien la padece. Así se presentan como prioritarios los controles de embarazadas, principalmente en las adolescentes, las añosas y las multiparas con embarazos muy seguidos. Este es uno de los principales argumentos de organizaciones especializadas en el tema en Argentina como el CESNI y CONIN[2]. También se señalan otras alternativas como la necesidad de educar en la alimentación, creando nuevos hábitos de consumo.

Por otro lado, en el área postneonatal uno de los factores más transcendentes para la prevención de la desnutrición precoz es la lactancia adecuada y prolongada.

Ante la crisis actual se presentan algunas propuestas como la mejor compra de alimentos[3]. Esto se basa en el establecimiento de algún mecanismo de relevamiento de precios de alimentos y en la identificación de productos más económicos dados ciertos criterios de valor nutricional, para luego conformar canastas que estén al alcance de los grupos más vulnerables. También se plantean programas de transferencias de ingresos e iniciativas vinculadas a Huertas y Abastecimiento alimentario.

Es importante destacar que tanto la desnutrición como la mala alimentación de una población genera graves consecuencias económicas para la sociedad. Una persona mal alimentada ve seriamente afectado su rendimiento educativo, por lo que aumenta la tasa de repitencia y de abandono escolar. Asimismo, tanto la mala alimentación como los bajos niveles educativos que alcanzan se traducen en desventajas en el mercado laboral. En efecto, debido a su baja productividad, aumenta la probabilidad para la persona de trabajar en el sector informal y de recibir menor salario. Esto crea un círculo de pobreza difícil de revertir.

 
4.1.2.3.2.  Situación de los jóvenes

 La situación de los jóvenes entre 19 y 24 años también muestra condiciones alarmantes. En esta edad, en la cual comienza la capacitación superior y la inserción laboral de la persona, se observan niveles de desempleo muy elevados, lo que los condena a la pobreza y les dificulta el acceso futuro a mayor capacitación educativa y laboral. Así, para octubre del 2001 el 45% de los jóvenes desempleados estaba en situación de pobreza en Argentina.

 En el caso de la Región Centro, es Entre Ríos la provincia con mayor porcentaje de su población joven pobre (48,2%), seguida por Santa Fe (36%) y Córdoba (27,6%).

 En el gráfico 4.9 se observa, la situación de pobreza de los jóvenes en las provincias de la Región Centro y su situación en el mercado laboral, para mayo de 2001. Se puede observar que los jóvenes santafesinos pobres son los que presentan mayores niveles de desocupación (31,2%). 

 

Otro indicador del grado de vulnerabilidad de estos jóvenes es el porcentaje que no estudia, ni trabaja, ni es ama de casa y se encuentra en situación de pobreza.

En Entre Ríos, la ciudad de Concordia y en Santa Fe las ciudades de Rosario y Santa Fe son las que mayor porcentaje de jóvenes se encuentran en esta situación.

Es importante recalcar que estos jóvenes sin ninguna actividad constituyen un grupo amplio en los niveles de más bajos ingresos. Por ejemplo, se puede mencionar que en Concordia el 32% de los jóvenes del quintil de ingresos más bajo no estudia ni trabaja (ver gráfico 4.10).

 

 4.1.2.4. Incidencia del incremento en el nivel de precios sobre los niveles de pobreza

 Durante el corriente año, y luego de la devaluación de la moneda local, Argentina comenzó nuevamente con un proceso inflacionario. Esto afectó el precio de los bienes que componen la Canasta Básica de Alimentos (CBA) con la cual se determinan los niveles de indigencia y de la Canasta Básica Total (CBT), que se considera para estimar la pobreza.

Este fenómeno tuvo un impacto más fuerte entre los hogares de menores recursos, ya que el crecimiento de los precios de los productos alimenticios básicos fue mayor que el de los otros bienes.

 

Desde abril de 1992 el valor de la CBA se había incrementado levemente hasta mediados de 1998. A partir de esa fecha, comenzó a disminuir hasta fines de 2001 por efecto de una leve deflación. Sin embargo, entre diciembre de 2001 y agosto de 2002 el dinero que se considera indispensable para cubrir los requerimientos alimentarios mínimos pasó de $60,46 a $104,87, es decir se produjo un aumento del 73,5%. Esta tendencia se observa en el Gráfico 4.11. 

Por supuesto que también se produjo un incremento en el valor de la CBT, aunque menor a la anterior. La misma pasó de $149,3 en diciembre de 2001 a $231,76 en septiembre de 2002, presentando un incremento del 55,2% aproximadamente.

 

Los valores anteriores son estimaciones realizadas para el Gran Buenos Aires. Debido a los diferentes hábitos de consumo y niveles de precios, la situación en las provincias del interior del país no es la misma. Por ello se realizó un relevamiento de precios por regiones. Las provincias de la Región Centro, formarían parte de la Región Pampeana14 y los valores de sus canastas básicas se presentan en el Gráfico 4.12.

Se observa que entre septiembre de 2001 y abril de 2002 se produjo un incremento del 34,0% en el valor de la CBA y de 28,9% en la CBT15.

Sin embargo, como se mencionó anteriormente, los aumentos en los precios han afectado en mayor medida a las personas de menores recursos, es decir a las que pertenecen a los quintiles más bajos de ingreso.

 


14Considera los siguientes aglomerados de la EPH: Bahía Blanca, Concordia, Gran Córdoba, Gran La Plata, Gran Rosario, Gran Paraná, Gran Santa Fe, Mar del Plata – Batan, Río Cuarto, Santa Rosa – Toay.

15 Estos valores son similares al incremento de los precios de esas canastas para el Gran Buenos Aires durante el mismo período.


 Para poder estimar los efectos del incremento en el nivel de precios según el nivel de ingreso de un hogar, se puede considerar el aumento en los precios según rubro y el porcentaje que los distintos grupos de ingreso destinan a ese rubro. Para ello se presenta en el cuadro 4.2 el incremento en el Indice de Precios al

 Consumidor (IPC)16 y las ponderaciones de consumo según rubro para el primer y el quinto quintil de ingreso (el más pobre y el más rico respectivamente)17.

Así, en la columna que dice ponderaciones se puede apreciar que, por ejemplo los hogares del primer quintil destinan una mayor proporción del gasto a alimentos y bebidas en comparación con el promedio de la población18.

En la segunda columna se observa la variación porcentual entre junio de 2002 y diciembre de 2001. La misma señala que el rubro de alimentos presentó un alza del 45% para el primer quintil, superior al alza del 39,1% del IPC. Esto se debe a que los sectores de menores ingresos destinan mayor proporción de su gasto a algunos de los productos donde se registraron mayores aumentos19. Es decir, este grupo de personas ha sido más afectada por la inflación, que el promedio.

Resumiendo se puede decir que entre junio de 2002 y diciembre de 2001 la variación en el nivel general de precios para el primer quintil fue de 35,2%, superior a la del IPC que aumentó un 30% y a las del quinto quintil, cuyo incremento fue de 26,2%. Esto quiere decir que las personas más pobres han sido las más perjudicadas por la inflación de los últimos meses, situación que se ha agravado desde comienzos del año.

 4.1.2.5.  Distribución del ingreso

Como se mencionó anteriormente, otra forma de medir el bienestar de una sociedad es a través del análisis de la distribución del ingreso. En Argentina, la desigualdad en la distribución del ingreso ha aumentado fuertemente en los últimos años20. En las siguientes secciones se presentan distintos indicadores utilizados para medir este hecho.

 

16EL IPC de GBA es un indicador que mide los cambios de precios a través del tiempo de un conjunto de bienes y servicios que representan el consumo de la población.

17La estructura de ponderaciones de la canasta del IPC-GBA es fija, y se calcula a partir del a Encuesta Nacional de Gasto de Hogares (ENGH). La última se realizó en 1996/97.

18Un mayor detalle se puede leer de «INDEC 2002, Análisis comparativo de precios: evolución del IPC-CBA, variaciones de precios según estructura de consumo del primer quintil de ingresos y evolución de la canasta básica de alimentos».

19Como carnes, productos de panificación, pastas, etc. 



4.1.2.5.1. Coeficiente de Gini

 Uno de los indicadores más utilizados para medir la concentración del ingreso es el Coeficiente de Gini (CG). Este concepto se basa en el hecho de que si los ingresos se distribuyeran en forma totalmente equitativa en una determinada población, cada persona recibiría una misma proporción del ingreso. En base a esto, el coeficiente de Gini mide la distancia entre la distribución efectiva y esta situación hipotética de perfecta equidad. Este coeficiente puede variar entre cero (perfecta distribución) y uno (total concentración). En la práctica fluctúa entre 0,25 y 0,621.

 

En el Gran Buenos Aires, se observa a partir de mayo de 1992 un claro deterioro en la distribución del ingreso, alcanzando en mayo de 2002 el valor histórico más alto  (ver gráfico 4.13).

 
 
 
 

En cuanto a los principales aglomerados de la Región Centro, todos presentan una distribución del ingreso más regresiva que años anteriores. El gráfico 4.14 muestra estimaciones del Coeficiente de Gini en algunas ciudades. Si bien sus valores medios son inferiores a los de Gran Buenos Aires, también se observa un deterioro de este indicador.

 


20Numerosos trabajos demuestran que este hecho no se altera al utilizar diferentes indicadores, al incluir el impacto de la política fiscal o al ajustar los ingresos para aliviar los problemas de medición de las EPH (Gasparini y otros 2001, Montoyay Llach, 1999).

21Ver BID (1998) América Latina frente a la desigualdad.


4.1.2.5.2. Otros indicadores de distribución del ingreso

 Otro indicador utilizado para medir el grado de desigualdad en la distribución del ingreso de una determinada sociedad es el Cociente entre ingresos del 10% de la población de mayores ingresos (10º decil) y el 10% de menores ingresos (1º decil). El mismo señala en cuánto supera el ingreso de las personas con mayor poder adquisitivo al de las más pobres.

En el gráfico 4.15 se puede apreciar el gran incremento que sufrió este indicador para el Gran Buenos Aires en los últimos 15 años. Desde el período inflacionario de 1989 en que el ingreso del decil más rico fue 27 veces superior al de los más pobres, se alcanzó en mayo último una diferencia de 46,6 veces.

 

Por otro lado, otra forma de medir la desigualdad existente en Argentina es observar la diferencia en la participación en los ingresos de los hogares más pobres y de los más ricos. Esta serie se presenta para el Gran Buenos Aires en el Gráfico 4.16. Se puede observar que la participación de los hogares ubicados en la mitad inferior de la distribución fue decreciente en los últimos años. En el 2001 el 50% de los hogares del tramo inferior recibió el 22% del total de los ingresos, mientras que el decil más alto concentró el 32%.En 1993, estas participaciones eran del 26% y del 27%, respectivamente.

Adentrándonos en la situación de la equidad distributiva en las provincias de la Región, se consideraran tres indicadores que se representan en los gráficos 4.17 a 4.19 para los aglomerados de Gran Córdoba, Rosario y Paraná.

El primero es la Tasa Máxima de Redistribución (TMR), la cual indica la proporción del ingreso que habría que redistribuir para alcanzar una distribución perfectamente igualitaria (cuando más alta, mayor es la desigualdad de la distribución). Se calcula sumando las diferencias entre el ingreso que posee cada decil y el que correspondería si la distribución fuera perfectamente igualitaria (si cada 10% de la población recibiera el 10% de los ingresos).

 

Las otras medidas de inequidad están dadas por el cociente entre los ingresos del 10% de la población de mayores ingresos (10º decil) y el 10% de menores ingresos (1º decil) ID (10/1). Este indicador puede, a  su vez, ser ampliado para incluir grupos de población más amplios, en este caso se realiza el cociente entre el quinto y el primer quintil22 (ID (5/1)). Ambos indicadores señalan en cuánto supera el ingreso de la población con mayor poder adquisitivo al de la población más pobre.

En las principales ciudades de la Región Centro, si bien la brecha entre los que más tienen y los más pobres es bastante menor que en Gran Buenos Aires, también se ha producido un deterioro en el transcurso de la década. 

En el Gran Córdoba, en mayo de 2001 el cociente entre los ingresos del 10% más rico de la población y el 10% más pobre alcanzó el nivel de 22, el más alto de la década. Sin embargo, las ultimas estimaciones para mayo de 2002, indican una mejora en este indicador, que disminuyó a 17,1.

 


22Es decir entre el 20% de la población más rica y el 20% de la población más pobre.


Por otro lado, Gran Paraná resulta ser el aglomerado con mayor desigualdad en la distribución del ingreso medida por estos indicadores. Aquí, los ingresos del 10% más rico fueron 27,8 veces superior al del 10% más pobre para mayo de 2002. 

 

En el caso de Gran Rosario, también es significativo el deterioro de estos tres indicadores a lo largo de la última década. En mayo de 2002, el 10% más rico de la población tenía un ingreso medio que era 18,2 veces superior al grupo de menores ingresos. Este hecho se da juntamente con  un gran incremento en los niveles de desempleo en esa ciudad.

4.1.6. Mercado Laboral y Distribución del Ingreso

 

4.1.6.1. Pobreza y Desempleo

Un aspecto muy relacionado con la pobreza es la situación de desempleo permanente. La falta de ingreso monetario que afecta no sólo a individuos sino a familias enteras, dificulta el acceso a la educación y capacitación para conseguir empleo y evitar la situación de pobreza. Es decir que el deterioro de las condiciones del mercado laboral está estrechamente relacionado con las condiciones adversas que vive hoy gran parte de la población argentina23.

En el gráfico 4.20 se clasifica la población según su condición de pobreza24, y se incluye asimismo el porcentaje de los pobres que son considerados desocupados, es decir que buscan activamente empleo sin conseguirlo. Por ejemplo en el caso de Córdoba, se estimó en mayo de 2001 que el 12% de la población era pobre y desocupada.

Por otra parte, si bien Entre Ríos tiene el mayor porcentaje de pobreza, es en Santa Fe donde los pobres alcanzan mayores tasas de desempleo.


23Ver Informes Sociales del IIE  «Informe del Mercado Laboral».

24Esta información corresponde a mayo de 2001 pero debido a lo novedosa de la misma se presenta a modo de complementar la información anterior y la presentada en el Balance de la Economía Argentina 2001.


4.1.6.2.  Jefes de Hogar

Debido a esta situación, y considerando que el país se encuentra en una situación de emergencia en materia social, económica, administrativa, financiera y cambiaria, el gobierno nacional a través del decreto 165/2002 declaró hasta diciembre de 2002 el «Estado de Emergencia Ocupacional Nacional». Entre las acciones destinadas a paliar esta situación se creó el «Programa Jefes de Hogar» destinado a jefes o jefas de hogar desocupados, con hijos de hasta 18 años o discapacitados, o de hogares donde la jefa o la cónyuge, se hallare en estado de gravidez.

 En el gráfico 4.21 se aprecia que en las tres provincias aproximadamente el 38% de los desocupados eran jefes de hogar en mayo de 2001 y peor aún, entre un 26% y un 28% de ellos se encontraban en situación de pobreza.

 

Constituye una importante alarma social que las personas definidas como «jefes de hogar» presenten elevadas tasas de desempleo. En general, tienden a registrar menores niveles de desocupación debido a que la necesidad hace que acepten un trabajo, independientemente de sus características.

 

El gráfico 4.22 muestra la tasa de desempleo para los jefes de hogar en todos los aglomerados de la Región Centro para octubre de 2001. En el mismo se considera también la incidencia por sexo.

Se observa que el desempleo es mayor para las jefas de hogar mujeres en el Gran Rosario, Gran Santa Fe, Gran Paraná y Río Cuarto. 

En el caso de los jefes de hogar hombres, las mayores tasas de desocupación se registran en los aglomerados de Concordia, Gran Rosario y Gran Córdoba. En esta última ciudad es importante la diferencia entre la cantidad de desocupados jefes hombres y mujeres.

 

4.1.7.  Programas Sociales

En los siguientes apartados se presenta información sobre los distintos programas sociales encarados tanto por el gobierno nacional como por los gobiernos provinciales de la Región Centro para enfrentar la crisis social en Argentina25.

Es importante destacar el gran esfuerzo económico que estos programas han significado tanto para el gobierno nacional como para los gobiernos provinciales. Sin embargo, para que los fondos destinados a ayuda social sean realmente efectivos, aún debe avanzarse en la mejora y unificación de estadísticas que permitan tanto una redistribución de los fondos como el estudio de sus impactos, de manera más eficiente.

 

4.1.7.1. Programas Sociales Nacionales

 El Estado Nacional a través de sus diferentes Ministerios promueve 44 programas sociales. Los mismos se clasifican en: transferencia de ingresos, atención a la salud, integración social y desarrollo comunitario, área alimentaria, vivienda e infraestructura social básica, desarrollo productivo, emergencia social y capacitación y fortalecimiento institucional.

La mayoría de los programas son financiados por el Estado Nacional; sin embargo, existen al menos doce en los cuales la financiación es compartida con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Internacional de Desarrollo y Fomento u otros organismos internacionales como la UNESCO o el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.

A partir del corriente año, los programas dependientes del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social brindan cobertura a personas desempleadas a través de dos vías: por un lado a través del Plan Jefes y Jefas de Hogar y, por el otro, a través de los Seguros de Desempleo.

 

En el caso del Ministerio de Educación sus programas consisten básicamente en becas y servicios alimentarios.

 

Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Social cuenta con un abanico muy amplio de programas, donde se pueden distinguir diversos tipos de prestaciones: pensiones no contributivas para personas con ciertas características (v.g. madres de 7 hijos, excombatientes de Malvinas, etc.); proyectos de atención directa (capacitación en oficio, actividades recreativas, culturales y deportivas, etc.) para jóvenes, jefas de hogar, discapacitados, ancianos y Organizaciones de la Sociedad Civil, algunos de estos programas proveen apoyo escolar y asistencia alimentaria para niños en situación de vulnerabilidad; atención integral para niños y adolescentes en institutos asistenciales para prevención de adicciones, tratamiento de la conducta, de la violencia, fortalecimiento de los vínculos familiares, etc;  servicios alimentariosasistencia técnica y financiera a huertas(familiares, comunitarias y escolares); ayuda médica (medicamentos, comida e internación).

 


25Un informe del impacto social de algunas de las medidas tomadas puede consultarse en SiEMPRO (2002) «Impacto social comparativo del aumento salarial y previsional del programa jefes-as de hogar desocupados».


Existen también programas orientados a la mejora habitacional, barrial y de infraestructura social básica, a través de los cuales se asiste a aquellas personas con NBI mediante obras de infraestructura tales como provisión de agua potable, tratamiento de afluentes cloacales, etc. A su vez, existen dentro de este mismo ministerio otros programas destinados específicamente a  Proyectos de Saneamiento y Provisión de agua potable, y al desarrollo sustentable y mejora habitacional para comunidades indígenas. Los mismos programas apuntan específicamente a personas con NBI afectadas por desastres naturales (inundaciones).

 Otro ministerio con diversos programas a su cargo es el Ministerio de Salud. El mismo cuenta con once programas que consisten en lo siguiente: asistencia médica y psiquiátrica, entrega de bolsones de comida y subsidios económicos a aquellos jubilados o pensionados que viven en situación de riesgo y condiciones de alta vulnerabilidad socio-sanitaria; distribución de vacunas y botiquines médicos en Centros de Salud; control y vigilancia epidemiológica (a través del control y desinfección de las viviendas como también a través de la provisión y distribución de insumos para prevención); diagnóstico, tratamiento y provisión de medicamentos para enfermos de HIV; atención médica y distribución de leche en polvo para niños y embarazadas.

 El Ministerio de la Producción también tiene bajo su dependencia algunos programas sociales, la mayoría referidos a la asistencia tanto técnica como financiera de diferentes tipos de emprendimientos productivos. En general, se busca ayudar a los sectores productivos más desprotegidos o vulnerables como los pequeños productores agropecuarios, los productores indígenas.

Por último, el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales desarrolla proyectos referidos al relevamiento y captación de datos. También están bajo su dependencia el programa para niños discapacitados de la provincia de Santa Fe y el Plan Federal de la mujer que brinda apoyo a las iniciativas locales de capacitación, asistencia en materia de violencia en el ámbito familiar, salud reproductiva, empleo, etc. 

 

 4.1.7.2. Programas Sociales Provinciales en la Región Centro 

Dentro de la Región Centro, la provincia con mayor cantidad de programas y de beneficiarios es Córdoba. La misma promueve seis programas, tres de los cuales están dirigidos a personas desempleadas de diferentes edades.

En conjunto, estos tres programas cubren todas las edades desde los 18 hasta los 66 años. Los demás programas están dirigidos específicamente a los niños y ancianos, brindándoles servicios de comida, hospedaje y centros de cuidado. En el caso de los ancianos también existen dos tipos de pensiones graciables, de entre $100 y $150 dependiendo de la edad.

En total, se estima que son aproximadamente 158.302 los beneficiarios de programas sociales en la provincia de Córdoba para el año 2002.

 Sin embargo, Córdoba no es la provincia con mayor presupuesto destinado a programas sociales. La provincia de Santa Fe promueve sólo tres programas (aprox. 82.500 beneficiarios), pero gasta aproximadamente un 16% más que Córdoba. Dichos programas consisten en atención alimentaria para niños de 2 a 5 años y subsidios económicos «para quien lo necesite», dichos subsidios pueden o no requerir contraprestación en tareas comunitarias.

 En la provincia de Entre Ríos existen cuatro programas que consisten básicamente en atención alimentaria para niños, becas estudiantiles y subsidios económicos. La cantidad de beneficiarios asciende a 126.000 personas.

Lamentablemente, para esta provincia no es posible calcular el gasto público total en programas sociales debido a la falta de información. De todas maneras, el gasto en atención alimentaria para niños $10.000.000, lo que nos proporciona un indicio de la posible magnitud del gasto total.

 

 

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