Informes
Económicos



Fecha: 10/2021

Gasto electoral: 30% del total irá al bolsillo de la gente

  • Los anuncios realizados y confirmados por el Gobierno nacional tras las PASO involucran unos $ 150.000 (0,4% del PBI).

  • El paquete total de gasto electoral será de $ 500.000 millones (1,2% del PBI) y podría crecer.

  • Por los tipos de anuncios el impacto en la economía real será acotado. Sólo el 30% va directo en el bolsillo de la gente.

  • Sin embargo, sí habrá un fuerte impacto en el déficit fiscal que sumará más presiones inflacionarias.


El diagnóstico del Gobierno Nacional para explicar la rotunda derrota en las PASO hace eje en que faltó más gasto público y “plata en el bolsillo de la gente”.  Una consigna que se repite en el oficialismo es que apuntan a los que menos tienen, y que, por tanto, en los distritos con mayor pobreza los votantes tienden a apoyarlos. Sin embargo, tal como se observa en el Gráfico 1, la tasa de pobreza en las provincias no guardó relación con el porcentaje de votos que obtuvo el oficialismo en las PASO. 


Gráfico 1: Votos al oficialismo en las PASO 2021 y personas bajo la línea de pobreza

Primer trimestre de 2021

Fuente: IIE sobre la base de Dirección Nacional Electoral e INDEC.


Aunque el resultado electoral se explica por múltiples factores, es evidente que ya se utiliza el gasto público como herramienta para recuperar votos. Tanto el gasto público primario como el social, tuvieron una marcada aceleración antes de las PASO y, después -por los anuncios hechos- se acelerará.


En efecto, la proyección de crecimiento nominal interanual del gasto público social promedio para los últimos cuatro meses del año pasará de 48% antes de las PASO a casi 64% luego de las medidas anunciadas (Gráfico 2). Así, las erogaciones primarias mensuales desde setiembre hasta fin de año se acercarán a $ 4,2 billones.


Gráfico 2: Evolución del gasto público. Variaciones interanuales nominales, año 2021

Fuente: IIE sobre la base de Ministerio de Economía de la Nación.


Según los datos, tampoco hay una relación clara entre el porcentaje de pobres alcanzados por planes sociales -como el Potenciar Trabajo y la Tarjeta Alimentar- y el resultado de las PASO.


Los datos sugieren que hay una desvinculación entre asistencialismo y el apoyo electoral al oficialismo.


El diagnóstico oficial parece no tener en cuenta que son múltiples los factores que determinan las preferencias electorales. En esta última podrían estar el manejo de la cuestión sanitaria -con costos en vidas que podrían haberse evitado y cierres de escuelas- junto con el mal manejo económico, que determina débiles perspectivas de progreso individual.


Antes de las PASO se habían hecho anuncios por cerca de $350.000 millones, de los que la mayor parte ($ 273.164 millones) eran obra pública.


En cambio, casi tres cuartas partes del impulso extra al gasto después del 12 de septiembre -unos $ 153.000 millones- es mayormente dinero al “bolsillo de la gente”. El cálculo considera tanto la suba del salario mínimo que arrastra automáticamente a planes sociales, el bono Progresar, y el plan de formalización de personal doméstico, como otras medidas en análisis que significan un incremento más importante, como también medidas aún no anunciadas oficialmente como el bono para jubilados y beneficiarios de la AUH y el cuarto IFE.


En total, el gasto electoral estimado antes de las legislativas rondará los $500.000 millones, lo que equivale a 1,2% del Producto Bruto Interno, y podría llegar hasta los $650.000 millones si se extiende el alcance de algunas de las medidas en discusión. 


Esto representa un incremento elevado, que equivale a más del doble del déficit primario del Gobierno en el primer semestre del año y que pondrá presión sobre el déficit fiscal y requeriría de más aumentos de la emisión monetaria para financiarlo.


Lo más preocupante es que estas medidas electorales profundizarán los desequilibrios macroeconómicos, generando más inflación de la prevista para 2022. 


En cambio, por las características del paquete, su impacto en la actividad económica en el corto plazo sería acotado. Estos son los por qué:

  1. Menos de un tercio del paquete total significa dinero que irá directo a la gente, lo cual no llega a 0,4% del PBI. 


  2. Sólo el 5% del aumento en el gasto será permanente, lo cual no es poco, pero muestra que las medidas son en su gran mayoría transitorias, dando muestras de su carácter electoral. Se trata de alzas esporádicas del ingreso que no alteran mayormente el bienestar de la población.


  3. La burocracia del Estado podría generar retrasos en la instrumentación de los anuncios, demorando su impacto, en especial porque hay medidas importantes aún no confirmadas.


Otro factor con el que se especula es que podría haber una manipulación geográfica del gasto para focalizarlo en los distritos donde el oficialismo tiene más chances de revertir el resultado de las PASO. Pero como todas las medidas conocidas hasta ahora se basan en expandir beneficios de programas preexistentes, que ya tienen una asignación geográfica definida, el margen para un reparto arbitrario parece limitado.


En cuanto al impacto en la economía real, se apunta también a estimular el salario real, algo que será complicado según nuestras proyecciones.


La conclusión es que, más que el gasto electoral, lo que más puede estimular la economía en estos meses es el levantamiento de restricciones que podría ayudar más a rubros todavía muy golpeados por la crisis.


Está por verse si, aún en el evento de que haya un rebote transitorio de actividad, esto se trasladará a un cambio de humor de los votantes.