{"id":3628,"date":"2022-07-06T13:49:43","date_gmt":"2022-07-06T13:49:43","guid":{"rendered":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/?p=3628"},"modified":"2022-07-20T21:01:08","modified_gmt":"2022-07-20T21:01:08","slug":"capitulo-3-gestin-de-la-deuda-pblica-y-riesgo-soberano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/?p=3628","title":{"rendered":"Capitulo 3: Gestion de la deuda publica y riesgo soberano"},"content":{"rendered":"<p>3.2 Proceso de integraci\u00f3n y riesgos<br \/>\n3.2.1 Proceso reciente de integraci\u00f3n financiera<br \/>\nLos pa\u00edses en desarrollo participaron del proceso de integraci\u00f3n financiera acompa\u00f1ando una<br \/>\ntendencia a nivel global. La mayor\u00eda de los cambios m\u00e1s recientes tuvieron lugar entre los<br \/>\npa\u00edses desarrollados. Los pa\u00edses en desarrollo comenzaron a participar principalmente debido<br \/>\nal incremento en la disponibilidad de flujos de capitales despu\u00e9s del shock petrolero de 1973.<br \/>\nEstos fondos fueron destinados principalmente al financiamiento de la deuda p\u00fablica en forma<br \/>\nde pr\u00e9stamos sindicados. Es decir, otorgado por un conjunto de bancos. Esta creciente<br \/>\ndisponibilidad de capitales registrada durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os 70 y principios de los 80<br \/>\ncondujeron a dichos pa\u00edses a una crisis de endeudamiento que comenz\u00f3 en M\u00e9xico en 1982.<br \/>\nY con posterioridad, muchos pa\u00edses latinoamericanos entraron en cesaci\u00f3n de pago de su<br \/>\ndeuda soberana en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 80. Los Bonos Brady, cuyo nombre se debe al Secretario<br \/>\ndel Tesoro de los EEUU, Nicholas Brady, fueron creados en 1989 con el objeto de convertir<br \/>\nbonos emitidos por los gobiernos latinoamericanos en una nueva variedad o tipos de<br \/>\nbonos. Hasta ese entonces, el mercado de deuda soberana era peque\u00f1o y muy poco l\u00edquido.<br \/>\nSin embargo, dicha estandarizaci\u00f3n de los bonos de deuda soberana de los pa\u00edses emergentes<br \/>\nfacilit\u00f3 la valuaci\u00f3n y gesti\u00f3n de su riesgo y por lo tanto de su comercializaci\u00f3n. Estos nuevos<br \/>\ninstrumentos denominados en d\u00f3lares norteamericanos promovieron el desarrollo de un<br \/>\nmercado de bonos soberanos, un mercado de capitales, gracias a la sustituci\u00f3n de los pr\u00e9s- tamos<br \/>\nbancarios sindicados (ver Gr\u00e1fico 3.1).<br \/>\nLos pa\u00edses en desarrollo trataron de atraer nuevos capitales disponibles en los mercados in-<br \/>\nternacionales de diferentes maneras. Una manera de atraer capitales frescos fue liberalizan- do el<br \/>\nsistema financiero. Esto tuvo lugar especialmente a principio de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 90, algunos<br \/>\na\u00f1os despu\u00e9s de que los pa\u00edses desarrollados liberalizaran sus propios sistemas financieros. La<br \/>\nliberalizaci\u00f3n de los sistemas financieros implic\u00f3 que las instituciones financie- ras<br \/>\ninternacionales se desplazaran hacia los pa\u00edses en desarrollo, comprando bancos locales y<br \/>\nestableci\u00e9ndose ellas mismas en dichos mercados a trav\u00e9s de la apertura de empresas subsi- diarias.<br \/>\nComo parte de este proceso de liberalizaci\u00f3n, gobiernos y firmas participaron activa- mente en la<br \/>\nactividad de emitir deuda y financiarse en los mercados internacionales mientras que a los<br \/>\ninversores extranjeros se les permiti\u00f3 invertir en los mercados dom\u00e9sticos. Otra manera<br \/>\nde atraer capitales extranjeros fue a trav\u00e9s de los procesos de privatizaci\u00f3n de em- presas<br \/>\np\u00fablicas. Este proceso se inici\u00f3 en Chile y luego continu\u00f3 en la mayor\u00eda de los pa\u00edses. En los<br \/>\npa\u00edses en desarrollo, los ingresos provenientes de las privatizaciones treparon desde los 2.600<br \/>\nmillones de d\u00f3lares en 1998 hasta los 25.400 millones de d\u00f3lares en 2006 (de la Torre<br \/>\ny otros, 2006). Los pa\u00edses en desarrollo trataron de mejorar el clima para los negocios a<br \/>\ntrav\u00e9s de las mejoras en la pol\u00edtica econ\u00f3mica.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4367 \" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part1-300x177.jpg\" alt=\"c3-part1\" width=\"532\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part1-300x177.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part1.jpg 467w\" sizes=\"(max-width: 532px) 100vw, 532px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de los mercados de capitales ha dado muestra de una amplia heterogeneidad<br \/>\nentre los pa\u00edses en desarrollo durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os 90. Por ejemplo, mientras que en<br \/>\nAsia del Este estos han alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, en pa\u00edses de<br \/>\nAm\u00e9rica Latina se verifica un retraso en su nivel de desarrollo si se los analiza comparativamente.<br \/>\nEn esta \u00faltima regi\u00f3n, han sido sistemas caracterizados por el cortoplacismo, la iliquidez<br \/>\ny los altos niveles de dolarizaci\u00f3n. Al mismo tiempo, en Am\u00e9rica Latina creci\u00f3 de manera<br \/>\nimportante el mercado de bonos dom\u00e9sticos. Sin embargo, estos mercados estuvieron principalmente<br \/>\ndominados por deuda p\u00fablica. Los esfuerzos por desarrollar el mercado de bonos<br \/>\ncorporativos en Am\u00e9rica Latina no fructificaron como se esperaba; probablemente con la<\/p>\n<p>excepci\u00f3n de Chile. A pesar de su peque\u00f1o tama\u00f1o, el mercado de los productos derivados<br \/>\nhab\u00eda comenzado a emerger en pa\u00edses tales como Argentina, Brasil, Chile y M\u00e9xico. Otro desarrollo<br \/>\nimportante en la evoluci\u00f3n de los mercados de capitales fue el surgimiento de los<br \/>\ninversores institucionales siendo los m\u00e1s importantes los fondos de pensi\u00f3n y los fondos<br \/>\ncomunes de inversi\u00f3n.<br \/>\nEn la d\u00e9cada de los a\u00f1os 80, los pr\u00e9stamos bancarios transfronterizos representaban la principal<br \/>\nactividad de la banca extranjera en los pa\u00edses en desarrollo. Desde la segunda mitad de<br \/>\nla d\u00e9cada de 1990, los bancos extranjeros han ampliado su presencia en varias econom\u00edas<br \/>\nemergentes mediante el establecimiento de sucursales y filiales extranjeras. Sin embargo, la<br \/>\nbanca multinacional no es un fen\u00f3meno nuevo. La primera ola de la banca multinacional se<br \/>\ninici\u00f3 a principios del siglo XIX cuando los bancos brit\u00e1nicos establecieron oficinas en sus<br \/>\ncolonias extranjeras. La guerra y el periodo de la depresi\u00f3n marcaron el final de esta primera<br \/>\netapa durante la cual los bancos multinacionales se concentraron en los pa\u00edses en desarrollo.<br \/>\nLa segunda ola de expansi\u00f3n de los bancos se inici\u00f3 en la d\u00e9cada de 1960 liderada por los<br \/>\nbancos estadounidenses, aunque los bancos japoneses y brit\u00e1nicos tambi\u00e9n desempe\u00f1aron<br \/>\nun papel importante. Durante este segundo periodo de expansi\u00f3n, los bancos se concentraron<br \/>\nprincipalmente en los pa\u00edses desarrollados. La tercera ola tuvo lugar en el inicio de la<br \/>\nd\u00e9cada de 1990 y esta vez los bancos multinacionales estaban m\u00e1s interesados en expandir<br \/>\nsus actividades hacia econom\u00edas de mercados emergentes.<br \/>\nDurante la d\u00e9cada de los 90, una importante cantidad de bancos de nivel internacional cambiaron<br \/>\nsu estrategia de negocio dominada previamente por actividades bancarias internacionales<br \/>\nhacia actividades bancarias multinacionales; seg\u00fan la terminolog\u00eda de McCauley y otros,<br \/>\n2002. A diferencia de un banco internacional que concentra actividades en pa\u00edses extranjeros<br \/>\ndonde las actividades son operadas desde la oficina de su pa\u00eds de origen, un banco multinacional<br \/>\nprovee financiamiento a trav\u00e9s de sucursales y empresas subsidiarias en el pa\u00eds anfitri\u00f3n.<br \/>\nEste concepto hace referencia al pa\u00eds que recibe la inversi\u00f3n extranjera directa mientras<br \/>\nque pa\u00eds de origen hace referencia al pa\u00eds donde reside la casa matriz u oficina central.<br \/>\nExisten dos regiones, las cuales fueron muy activas a la hora de captar inversi\u00f3n extranjera<br \/>\ndirecta para su industria bancaria y exponi\u00e9ndose as\u00ed a nuevos desaf\u00edos. Estas fueron Europa<br \/>\ndel Este y Asia Central por un lado y Am\u00e9rica Latina y el Caribe por otro. En Medio Oriente y<br \/>\n\u00c1frica del Norte la presencia de bancos extranjeros se increment\u00f3 con mayor lentitud mientras<br \/>\nque el Sudeste Asi\u00e1tico y Regiones del Pacifico se mantuvo estancado (ver Gr\u00e1fico 3.2).<br \/>\nEn Argentina, Chile, Rep\u00fablica Checa, Hungr\u00eda y Polonia, el control extranjero de los activos<br \/>\nbancarios lleg\u00f3 a niveles muy elevados. Los bancos extranjeros llegaron a poseer m\u00e1s de la<br \/>\nmitad de los activos bancarios totales. Sin embargo, en \u00c1frica, Asia y el Medio Oriente y \u00c1frica<br \/>\ndel Norte, la evoluci\u00f3n de los bancos extranjeros ha sido m\u00e1s lenta debido a las mayores<br \/>\nrestricciones al ingreso de capitales del exterior.<br \/>\nA principios de la d\u00e9cada de 1990, el crecimiento del cr\u00e9dito real en nuestra regi\u00f3n fue altamente<br \/>\nestimulado a trav\u00e9s de la implementaci\u00f3n de reformas tendientes a dinamizar los<br \/>\nmecanismos de mercado; reformas basadas en planes de liberalizaci\u00f3n del sistema financiero<br \/>\nen su conjunto e ingresos de capitales. En los a\u00f1os 1994 y 1995 la crisis del Tequila (M\u00e9xico)<br \/>\ndebilit\u00f3 o puso en evidencia las vulnerabilidades de un n\u00famero importante de sistemas bancarios<br \/>\nen la regi\u00f3n. Esto desaceler\u00f3 la tendencia general registrada hasta ese momento. M\u00e1s<br \/>\ntarde, en 1996, el crecimiento del cr\u00e9dito recobr\u00f3 fuerzas en varios de los pa\u00edses de la regi\u00f3n<br \/>\nluego de un proceso de capitalizaci\u00f3n o restructuraci\u00f3n de los mismos, o una combinaci\u00f3n de<br \/>\nambos. Sin embargo, a mediados de 1998, con posterioridad a la crisis de los pa\u00edses de Asia y<br \/>\nde la crisis rusa, el crecimiento del cr\u00e9dito fue negativamente afectado a pesar del crecimiento<br \/>\nde la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4368 \" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/c3-part2-300x187.jpg\" alt=\"c3-part2\" width=\"539\" height=\"336\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de la espectacular evoluci\u00f3n de la entrada de bancos extranjeros, el debate sobre los<br \/>\nm\u00e9ritos de la apertura de nuevos sectores del mercado bancario a la competencia extranjera<br \/>\ncontin\u00faa cada vez con m\u00e1s \u00e9nfasis. Las pruebas derivadas de muestras sobre conjuntos de<br \/>\npa\u00edses y estudios individuales de pa\u00edses indican que la entrada de bancos extranjeros a menudo<br \/>\nse asocia con un aumento de la eficiencia (Corvoisier y Gropp, 2002; Evanoff y Ors, 2002;<br \/>\nDemirg\u00fc\u00e7-Kunt y otros, 2003). Los bancos extranjeros parecen tener una mayor rentabilidad y<br \/>\nmenores gastos administrativos que los bancos nacionales de propiedad estatal y privada<br \/>\n(Galindo y otros, 2005). Su tecnolog\u00eda y pr\u00e1cticas de gesti\u00f3n son adecuadas para mejorar la<br \/>\neficiencia del sector bancario local (Levine, 1997). Sin embargo, surgen inquietudes cada vez<br \/>\nmayores en torno a su presencia, como la falta de control por parte de las autoridades reguladoras<br \/>\ny monetarias en caso de una masiva presencia de bancos extranjeros. Por ejemplo,<br \/>\nrespecto a las diferencias en los sistemas de informaci\u00f3n entre autoridades de supervisi\u00f3n<br \/>\nnacional y las del pa\u00eds de origen.<br \/>\nPor un lado, los bancos extranjeros introducen en el sistema bancario local mejores pr\u00e1cticas,<br \/>\ntecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y mejoras en la gesti\u00f3n incrementando as\u00ed los niveles de eficiencia<br \/>\nde la industria y promoviendo la diversificaci\u00f3n de productos y servicios (Levine, 1997;<br \/>\nGoldberg, 2007). Pero por otro lado, en ciertas oportunidades, cuando no es la generalidad,<br \/>\nlos bancos extranjeros dejan de lado los pr\u00e9stamos a empresas peque\u00f1as y medianas (Berger<br \/>\ny otros, 2001). Estos suelen focalizar su inter\u00e9s en empresas e individuos altamente capitalizados<br \/>\ndejando de lado los clientes m\u00e1s riesgosos a los bancos locales tanto privados como<br \/>\np\u00fablicos. Una serie de estudios concluyen que la participaci\u00f3n de bancos extranjeros es beneficiosa<br \/>\npara todas las empresas y que no hay discriminaci\u00f3n contra los peque\u00f1os (Escud\u00e9 y<br \/>\notros, 2001; Giannetti y Ongena, 2005). Por el contrario, Detragiache y otros (2006) argumentan<br \/>\nque una fuerte presencia de bancos extranjeros se asocia con menor cr\u00e9dito al sector<br \/>\nprivado en los pa\u00edses pobres. La evidencia sobre pr\u00e9stamos a peque\u00f1as empresas es mixto<br \/>\n(v\u00e9ase Berger y otros, 2001).<br \/>\nSin embargo, el tema m\u00e1s controvertido se refiere a los riesgos para la estabilidad del sistema<br \/>\nbancario y en la oferta de cr\u00e9dito m\u00e1s vol\u00e1til. La presencia de bancos extranjeros aumenta la<br \/>\ncantidad de fondos disponibles en el mercado local, al facilitar los flujos de capital y evitar la<\/p>\n<p>fuga de capitales en caso de perturbaciones internas. Los bancos extranjeros han sido una<br \/>\nimportante fuente de financiaci\u00f3n despu\u00e9s de las crisis bancarias de M\u00e9xico, Brasil o Argentina<br \/>\nen la d\u00e9cada de 1990. Durante la crisis argentina en 2001, sin embargo, algunos bancos<br \/>\nextranjeros (Scotiabank, Cr\u00e9dit Agricole) decidieron no recapitalizar sus filiales. La entrada de<br \/>\nbancos extranjeros siempre fue un tema muy sensible, a pesar de sus beneficios potenciales.<br \/>\nLos argumentos a favor de una apertura del sistema bancario a los bancos extranjeros han<br \/>\nestado lejos ser universalmente aceptados. Este tipo de pol\u00edtica implica oportunidades en<br \/>\nt\u00e9rminos de modernizaci\u00f3n de los sistemas bancarios de los pa\u00edses en desarrollo como as\u00ed<br \/>\ntambi\u00e9n desaf\u00edos en t\u00e9rminos de la volatilidad e inestabilidad que estos pueden introducir en<br \/>\nel sistema.<br \/>\n3.2.2 Riesgos inherentes a la integraci\u00f3n financiera<br \/>\nLa evoluci\u00f3n del endeudamiento p\u00fablico en nuestra regi\u00f3n ha mostrado una tendencia creciente<br \/>\nentre los a\u00f1os 1995 y 2004. Esta tendencia ha sido motorizada principalmente por el<br \/>\ndesarrollo de los mercados de deuda dom\u00e9stica. Estos, se mas que duplicaron pasando del<br \/>\n16% al 37% del PBI en dicho periodo. Aproximadamente, dos tercios de la deuda p\u00fablica estaba<br \/>\nnominada en moneda local y sin indexar por el \u00edndice de precios u otro \u00edndice. Sin embargo,<br \/>\nexisten condiciones bajo las cuales la evoluci\u00f3n del endeudamiento p\u00fablico puede<br \/>\npasar a transformarse en una verdadera amenaza para el sistema econ\u00f3mico. Esto comienza<br \/>\na ocurrir en la medida en que el excedente de tasa de inter\u00e9s que paga un determinado pa\u00eds<br \/>\npor encima del rendimiento de un activo seguro (considerando en general los bonos del tesoro<br \/>\nde los EEUU) comienza a ser lo suficientemente elevado de modo tal que la capacidad de<br \/>\npago de dicho pa\u00eds comienza a verse afectada. Esto se manifiesta adem\u00e1s en el precios de los<br \/>\nbonos p\u00fablicos, los cuales comienzan a deteriorase. En la medida que este rasgo se profundiza,<br \/>\nla probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos de la deuda se incrementa volvi\u00e9ndose en el tiempo,<br \/>\ncada vez m\u00e1s, una posibilidad real. En este clima econ\u00f3mico, tanto las expectativas de los<br \/>\ninversores como de los individuos en general desempe\u00f1an un papel muy relevante. Quienes<br \/>\nposeen inversiones en t\u00edtulos p\u00fablicos, se desprenden de dichos activos a fines de evitar continuar<br \/>\nperdiendo y buscando refugio econ\u00f3mico en activos m\u00e1s seguros; por ejemplo inmuebles<br \/>\ny metales preciosos como el oro. Esto deteriora a\u00fan m\u00e1s el valor de los activos p\u00fablicos y<br \/>\nla posibilidad del gobierno para poderlos renovar a bajo costo. En consecuencia, el escenario<br \/>\nde la cesaci\u00f3n de pago se vuelve con el tiempo cada vez m\u00e1s probable. Paralelamente, los<br \/>\nbancos comerciales que son los grandes tenedores de t\u00edtulos comienzan a registrar p\u00e9rdidas<br \/>\nen sus balances volvi\u00e9ndose cada vez menos confiables y m\u00e1s inestables. Los individuos que<br \/>\nen general no invierten en t\u00edtulos p\u00fablicos pero poseen ahorro comienzan a retirar sus ahorros<br \/>\nde los bancos para protegerse de una eventual quiebra de los mismos. Esto retroalimenta<br \/>\nla evoluci\u00f3n de un probable escenario de crisis.<br \/>\nSi bien a fines del siglo pasado y principios del actual, se produjeron una serie importante de<br \/>\ncrisis de deuda soberana (mencionadas en la introducci\u00f3n), el an\u00e1lisis de la evidencia emp\u00edrica<br \/>\nrelativa a la evoluci\u00f3n de las expectativas de los inversores tardaron en conocerse en forma<br \/>\ndetallada y precisa para el caso de los bonos soberanos; y no as\u00ed para el caso de los bonos<br \/>\ncorporativos. Esto se debe principalmente al hecho de que las cesaciones de pagos o quiebras<br \/>\nde los gobiernos son menos frecuentes que las de las empresas, entre otras razones. La falta<br \/>\nde evidencia emp\u00edrica sobre los fen\u00f3menos de crisis de deuda soberana dificulta a\u00fan m\u00e1s la<br \/>\ncomprensi\u00f3n del modo en el cual esta limita y distorsiona el dise\u00f1o e implementaci\u00f3n de la<br \/>\npol\u00edtica monetaria y fiscal. Este es el caso cuando la pol\u00edtica fiscal deja de ser una opci\u00f3n v\u00e1lida<br \/>\ndebido a que un incremento en los impuestos o una reducci\u00f3n en el gasto p\u00fablico (o bien<br \/>\nuna combinaci\u00f3n de ambas) afectar\u00eda negativamente el crecimiento econ\u00f3mico deteriorando<\/p>\n<p>a\u00fan m\u00e1s la evoluci\u00f3n de las cuentas p\u00fablicas y agravando por lo tanto una crisis de deuda<br \/>\nsoberana.<br \/>\nEn las econom\u00edas modernas, el crecimiento excesivo de la deuda p\u00fablica puede constituirse<br \/>\nen una amenaza para el conjunto del sistema econ\u00f3mico debido a la interrelaci\u00f3n e interdependencia<br \/>\nentre los distintos agentes e instituciones econ\u00f3micas. En pocas palabras, cuando<br \/>\nel gobierno renuncia al pago de su deuda (asumiendo que ya no posee capacidad para hacerlo<br \/>\nbajo las condiciones corrientes), los bancos comerciales, principales poseedores de los<br \/>\nt\u00edtulos p\u00fablicos, tambi\u00e9n entran en quiebra provocando la perdida de los ahorros de los individuos<br \/>\ne imposibilitando en consecuencia los planes de inversi\u00f3n presentes y futuros de dicha<br \/>\neconom\u00eda. En particular, los bancos de propiedad extranjera puede poner en peligro la estabilidad<br \/>\ndel cr\u00e9dito local retir\u00e1ndose m\u00e1s r\u00e1pidamente que los bancos dom\u00e9sticos de los mercados<br \/>\nemergentes en caso de crisis econ\u00f3mica. Los encargados de formular pol\u00edticas a menudo<br \/>\ndebaten sobre el equilibrio entre la eficiencia de la banca y la estabilidad bancaria. Este \u00faltimo<br \/>\nt\u00f3pico ha recibido menos atenci\u00f3n en la literatura que el primero.<br \/>\n3.3 Desaf\u00edos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica<br \/>\n3.3.1 Sobre la pol\u00edtica monetaria y fiscal y la deuda soberana<br \/>\nLos bancos centrales suelen implementar su pol\u00edtica monetaria afectando la tasa de inter\u00e9s<br \/>\nen el mercado de dinero o Money Market. Se trata de un mercado telef\u00f3nico organizado,<br \/>\ndonde diariamente se intercambian los activos financieros, que por su corto plazo y alta seguridad,<br \/>\nse pueden considerar sustitutivos del dinero. Con el objeto de operar eficazmente y<br \/>\ncon prudencia los bancos centrales necesitan evaluar el impacto de sus acciones en la econom\u00eda,<br \/>\ntanto en sus dimensiones como en los canales de transmisi\u00f3n y plazos. Esta secci\u00f3n<br \/>\nprofundiza el an\u00e1lisis sobre el modo y el alcance en el cual los bancos centrales afectan el<br \/>\ncosto del endeudamiento del gobierno y por lo tanto la evoluci\u00f3n de su riesgo de cesaci\u00f3n de<br \/>\npagos; conocido tambi\u00e9n como Riesgo Pa\u00eds. Este canal de transmisi\u00f3n y sus consecuencias se<br \/>\nvolvieron especialmente relevantes tanto en pa\u00edses en desarrollo como pa\u00edses desarrollados<br \/>\ndonde la deuda p\u00fablica creci\u00f3 r\u00e1pidamente en cortos periodos de tiempo. Desde una perspectiva<br \/>\nactual, y en particular en Am\u00e9rica Latina, la pregunta \u00bfla deuda soberana, es relevante<br \/>\no puede llegarnos a preocupar? aparece como trivial, obvia y hasta provocativa. Sin embargo<br \/>\nen econom\u00eda existe un viejo y conocido resultado llamado \u201cEquivalencia Ricardiana\u201d.<br \/>\nEste plantea que para un nivel dado de gasto p\u00fablico, la alternativa para financiarlo es a trav\u00e9s<br \/>\ndel endeudamiento o a trav\u00e9s del incremento de los impuestos lo cual no acarrea consecuencias<br \/>\necon\u00f3micas. En otras palabras esto implica que la deuda soberana es irrelevante o<br \/>\npoco importa. Este es un importante concepto com\u00fanmente utilizado en los modelos macroecon\u00f3micos.<br \/>\nEl primero en presentar este efecto fue el economista David Ricardo (1773 &#8211;<br \/>\n1823) y habita en la mente y los modelos de los economistas desde aquel entonces. Este<br \/>\nconcepto no fue formalizado hasta 1974 por Robert Barro, considerado uno de los fundadores<br \/>\nde la macroeconom\u00eda neocl\u00e1sica (junto con a Robert Lucas Jr., Premio Nobel en 1995 y<br \/>\nThomas Sargent, Premio Nobel 2011). En su art\u00edculo fundador argumenta que todo d\u00e9ficit<br \/>\nfiscal financiado con emisi\u00f3n de deuda debe ser en el futuro pagado con un incremento de<br \/>\nimpuestos, y que este incremento de impuestos es previsto por los agentes econ\u00f3micos quienes<br \/>\najustan su nivel de consumo presente en funci\u00f3n de dicho incremento esperado de impuestos.<br \/>\nEn definitiva, todo el incremento del ingreso recibido por parte del gobierno producto<br \/>\nde su incremento del d\u00e9ficit debe ser ahorrado (y por lo tanto deja de tener efecto sobre el<br \/>\nconsumo) siendo dicho ahorro canalizado a trav\u00e9s de la compra de bonos emitidos por el<br \/>\ngobierno. Por lo tanto, la demanda de bonos aumenta en la misma medida que el aumento<br \/>\nen la oferta de bonos, la demanda de dinero queda constante (dado que no hay aumento de<\/p>\n<p>consumo) y por lo tanto no hay efecto sobre la tasa de inter\u00e9s. Como corolario, el ahorro<br \/>\nnacional, el consumo, y el crecimiento econ\u00f3mico quedan invariables. Consecuentemente, la<br \/>\ndeuda del gobierno financiada con una reducci\u00f3n de impuestos conduce a un incremento de<br \/>\nlos mismos en el futuro y por lo tanto, solo pospone la presi\u00f3n impositiva, en lugar de aliviarla.<br \/>\nSin embargo, Barro afirma que existen tres condiciones necesarias que deben cumplirse<br \/>\npara que la Equivalencia Ricardiana sea satisfecha. Primero, los individuos deben interesarse<br \/>\npor su futuro y el de las generaciones venideras al momento de tomas sus decisiones. Segundo,<br \/>\nmercados de capitales sin imperfecciones dado que en presencia de mercados de capitales<br \/>\nimperfectos, las familias pueden enfrentarse a restricciones de acceso al cr\u00e9dito. Y tercero,<br \/>\nlos impuestos no deben ser distorsivos. Esto implica que deben ser una suma fija en lugar<br \/>\nde porcentajes. Si dichas condiciones son necesarias, est\u00e1 clara la raz\u00f3n por la cual en la gran<br \/>\nmayor\u00eda de los casos la teor\u00eda no se cumple y por lo tanto, la deuda soberana es un t\u00f3pico<br \/>\nrelevante y digno de analizar en mayor profundidad. Afortunadamente, la mayor\u00eda de los<br \/>\neconomistas y responsables de la pol\u00edtica econ\u00f3mica concuerdan con que la Equivalencia<br \/>\nRicardiana es poco probable que sea satisfecha. Alternativamente, suscriben a la llamada<br \/>\n\u201cvisi\u00f3n convencional\u201d de la deuda p\u00fablica, de Elmendorf y Mankiew (1999). Esta establece<br \/>\nque las deudas de los gobiernos tienen importantes efectos tanto en el corto como en el largo<br \/>\nplazo. De acuerdo a esta visi\u00f3n, la deuda financiada con reducci\u00f3n de los impuestos genera<br \/>\nun efecto positivo sobre el PBI en el corto plazo y puede por lo tanto ser usada para acelerar<br \/>\nla velocidad de recuperaci\u00f3n de una econom\u00eda que se encuentra en recesi\u00f3n. Este efecto<br \/>\npositivo requiere de dos condiciones. Primero, la Equivalencia Ricardiana no debe ser satisfecha.<br \/>\nSegundo, la econom\u00eda debe estar caracterizada por un sistema de precios y salarios que<br \/>\nse ajustan gradualmente. De esta manera, en el corto plazo, un incremento en la demanda<br \/>\nagregada resulta en un mayor nivel de producci\u00f3n (PBI) dado que no se produce un ajuste<br \/>\ninmediato en los niveles de precios y salarios. En el largo plazo, este efecto opera de manera<br \/>\ndiferente. Tanto los precios como los salarios se ajustan por completo a su nuevo nivel de<br \/>\nequilibrio y la disponibilidad de recursos es la que determina el nivel de producci\u00f3n. A la postre,<br \/>\nesta pol\u00edtica de endeudamiento conduce a un menor nivel de producto dado que al haber<br \/>\nincrementado el consumo, redujo los niveles de ahorro y por lo tanto la capacidad de inversi\u00f3n<br \/>\ndel sector privado. En la nueva situaci\u00f3n de equilibrio la acumulaci\u00f3n neta de capital es<br \/>\ninferior a la de su nivel inicial. En los pa\u00edses desarrollados, el debate sobre las consecuencias<br \/>\ndel endeudamiento p\u00fablico siempre estuvo focalizado b\u00e1sicamente en la relaci\u00f3n de sustituci\u00f3n<br \/>\no trade-off que existe entre sus efectos expansivos en el corto plazo y sus efectos contractivos<br \/>\nen el largo plazo. Este era el caso de los pa\u00edses de Europa, aunque hicieron uso de<br \/>\neste recurso incrementando su nivel de deuda y costo hasta agotar su margen de maniobra.<br \/>\nTanto su nivel de deuda p\u00fablica como su costo alcanzaron niveles preocupantes; poco sostenibles<br \/>\nen el tiempo durante el reciente periodo de crisis.<br \/>\nEn los pa\u00edses en desarrollo, incluida Am\u00e9rica Latina y el Caribe, y m\u00e1s recientemente tambi\u00e9n<br \/>\nlos pa\u00edses desarrollados de Europa, estos problemas de trade-off son por lejos de segundo<br \/>\norden. Los desarrollos focalizados en el caso de los pa\u00edses en desarrollo han mostrado que<br \/>\naltos niveles de endeudamiento limitan seriamente la autoridad del banco central para llevar<br \/>\nadelante una pol\u00edtica monetaria independiente. Por ejemplo, altos niveles de endeudamiento<br \/>\ndenominados en moneda local reducen la credibilidad del banco central respecto de su compromiso<br \/>\nde mantener bajos niveles de inflaci\u00f3n. Esto se debe a que el banco central se encuentra<br \/>\ncon la tentaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n con la presi\u00f3n (de la autoridad fiscal), de erosionar<br \/>\nel valor real de la deuda p\u00fablica a trav\u00e9s de una tasa de inflaci\u00f3n mayor a la asumida<br \/>\npreviamente como objetivo. La mayor\u00eda de los episodios de hiperinflaci\u00f3n resultaron de la<br \/>\nfalta de coordinaci\u00f3n de las pol\u00edticas monetarias y fiscales y un alto nivel de endeudamiento<br \/>\n(Dornbush y otros 1991). Respecto de la deuda p\u00fablica denominada en moneda extranjera,<br \/>\nesta expone al gobierno al riesgo cambiario. Por ejemplo, una pol\u00edtica monetaria puede conducir<br \/>\na una depreciaci\u00f3n de la moneda local generando as\u00ed resultados o efectos negativos<\/p>\n<p>sobre los estados contables volviendo en consecuencia m\u00e1s dificultoso pagar dicha deuda<br \/>\n(ver Hausmann y otros 2001, y Calvo y Reinhart, 2002). En s\u00edntesis, la deuda soberana puede<br \/>\nvolverse relativamente riesgosa condicionando as\u00ed la independencia y margen de maniobra<br \/>\nde la autoridad monetaria. Adem\u00e1s, la deuda p\u00fablica en los pa\u00edses en desarrollo descansa en<br \/>\nun mercado de capitales caracterizados por la volatilidad de sus flujos de fondos. Esto significa<br \/>\nque en un momento determinado puede resultar dificultoso renovar la deuda. Sin embargo,<br \/>\nmientras elevados niveles de deuda p\u00fablica afectan negativamente la credibilidad de los<br \/>\nbancos centrales y restringen el margen de maniobra de sus pol\u00edticas, moderados niveles de<br \/>\ndeuda en forma de bonos l\u00edquidos del gobierno ayudan a desarrollar un mercado de bonos<br \/>\nprivados (corporativos) dado que funcionan como un par\u00e1metro para el resto del mercado.<br \/>\nEstos permiten generar una curva de rendimientos para distintos plazos de tiempo que son<br \/>\ntomados como referencia para mejorar la efectividad de la pol\u00edtica monetaria al facilitar las<br \/>\noperaciones de mercado abierto del banco central. La deuda p\u00fablica desempe\u00f1a un rol muy<br \/>\nimportante en la promoci\u00f3n del desarrollo de los mercados dom\u00e9sticos de bonos p\u00fablicos y<br \/>\nprivados. Esto es a\u00fan m\u00e1s importante de destacar para el caso de pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina<br \/>\ndonde los sistemas financieros son peque\u00f1os, pocos desarrollados, y apoyados casi exclusivamente<br \/>\nen el financiamiento bancario.<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 momento la deuda soberana comienza a convertirse en riesgosa o pasa a ser insostenible?<br \/>\nEn este sentido, hay dos cosas a tener en cuenta: (a) La diferencia entre la tasa de<br \/>\ninter\u00e9s real ( ), esto es la tasa de inter\u00e9s nominal ( ) menos la tasa de inflaci\u00f3n ( ), y la<br \/>\ntasa de crecimiento del PIB ( ). Si el diferencial ( ) es mayor que cero, lo que significa<br \/>\nque la tasa de inter\u00e9s real pagada por la deuda es mayor a la tasa de crecimiento del PIB,<br \/>\nentonces el stock de deuda se incrementa en relaci\u00f3n al PBI. Si por el contrario\u00a0<a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4371\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\" alt=\"a3\" width=\"98\" height=\"54\" \/><\/a> es<br \/>\nmenor que cero, entonces el stock de deuda decrece. En este \u00faltimo caso,\u00a0 la deuda crece<br \/>\npero lo hace menos que proporcionalmente respecto del crecimiento de la econom\u00eda perdiendo<br \/>\nas\u00ed peso relativo. En este esquema, la inflaci\u00f3n ayuda a reducir el valor de la deuda<br \/>\ntotal. Mayor es la inflaci\u00f3n, menor es la tasa de inter\u00e9s real y por lo tanto, menor es el diferencial<br \/>\n<a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4371\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\" alt=\"a3\" width=\"98\" height=\"54\" \/><\/a>. (b) El saldo presupuestario primario esto es la diferencia entre ingresos y<br \/>\negresos del gobierno para pagar los servicios de la deuda, medido como porcentaje del PIB.<br \/>\nUn super\u00e1vit presupuestario primario hace que el stock de la deuda decrezca, al permitir que<br \/>\nel gobierno pueda pagar parte de la deuda existente. Por el contrario, un d\u00e9ficit primario<br \/>\ntiene que ser financiado con m\u00e1s pr\u00e9stamos. Esto se debe a que en un periodo dado la deuda<br \/>\ncrece seg\u00fan el stock de deuda existente\u00a0<a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4372\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a4.jpg\" alt=\"a4\" width=\"48\" height=\"43\" \/><\/a> multiplicado por el diferencial de la tasa de<br \/>\ninter\u00e9s real y la tasa de crecimiento del PBI <a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4371\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a3.jpg\" alt=\"a3\" width=\"98\" height=\"54\" \/><\/a>, menos el saldo presupuestario primario<br \/>\ndel fisco <a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4370\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a2.jpg\" alt=\"a2\" width=\"57\" height=\"52\" \/><\/a>. Supongamos que la deuda p\u00fablica es equivalente al 100% del PBI, paga una<br \/>\ntasa de inter\u00e9s real de 3% anual (porque, por ejemplo, la tasa de inter\u00e9s nominal es del 5% y<br \/>\nla tasa de inflaci\u00f3n del 2%) y el crecimiento de la econom\u00eda es de 2%. Esto implica que resulta<br \/>\nnecesario un super\u00e1vit primario equivalente al 1% del PBI para mantener el nivel de deuda<br \/>\nconstante en relaci\u00f3n al tama\u00f1o de la econom\u00eda. Una pol\u00edtica monetaria y fiscal inadecuada<br \/>\ntorna insostenible la relaci\u00f3n: <a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4369\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/a1.jpg\" alt=\"a1\" width=\"164\" height=\"43\" \/><\/a>. La deuda p\u00fablica se transforma en un riesgo;<br \/>\nllamado riesgo soberano o riesgo pa\u00eds. Este representa el riesgo de que el gobierno (es decir,<br \/>\nel soberano) no se encuentre en condiciones de cumplir con sus obligaciones financieras. Sin<br \/>\nembargo, la gesti\u00f3n de estas variables no resulta obvia dado que est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed<br \/>\nen el tiempo. Cuando la inflaci\u00f3n sube, por ejemplo, los tenedores de bonos piden en el futuro<br \/>\nuna mayor tasa de inter\u00e9s nominal para renovar la nueva deuda. Sin embargo, cuando se<br \/>\nrealizan ajustes en el nivel de gasto p\u00fablico para reducir el tama\u00f1o y costo de la deuda, los<br \/>\npa\u00edses afectan negativamente su tasa de crecimiento lo cual desmejora la relaci\u00f3n deuda-PBI.<\/p>\n<p>3.3.2 Sobre el riesgo soberano y la cesaci\u00f3n pagos<br \/>\nLa teor\u00eda econ\u00f3mica sobre la deuda soberana hab\u00eda pasado de moda hasta la segunda mitad<br \/>\nde la d\u00e9cada de 1990. Tal vez porque los problemas financieros de los pa\u00edses en desarrollo<br \/>\nparec\u00edan pasar por el tema de las crisis de liquidez o sudden stop, cambiarias, bancarias y sus<br \/>\nefectos sobre los dem\u00e1s pa\u00edses. A partir de la cesaci\u00f3n de pagos de Rusia en agosto de 1998,<br \/>\nregres\u00f3 al centro de la escena la literatura de la deuda soberana. Esto retoma los conceptos<br \/>\ndesafiando algunas ideas y generando nuevas preguntas. M\u00e1s recientemente, las preocupaciones<br \/>\npor Grecia, Espa\u00f1a e Italia han despertado este tipo de preocupaciones en el contexto<br \/>\nde pa\u00edses centrales; no solos perif\u00e9ricos.<br \/>\nLa \u201cdeuda soberana\u201d, tambi\u00e9n llamada \u201cdeuda p\u00fablica\u201d, se define como el total de los pasivos<br \/>\nfinancieros asumidos por el sector p\u00fablico de un pa\u00eds a trav\u00e9s de su gobierno. La deuda soberana<br \/>\nes diferente a los contratos privados de deuda dado que estos pueden ser ejecutados<br \/>\nen funci\u00f3n de las decisiones judiciales y la corte puede imponer incautaciones de activos. Por<br \/>\nel contrario, en el caso de la deuda p\u00fablica existe una falta de procedimientos legales y jur\u00eddicos<br \/>\npara llevar a cabo el cumplimiento de dichos contratos. Adem\u00e1s, los activos del soberano<br \/>\nest\u00e1n situados dentro de las fronteras, y por lo general tienen un \u00e9xito limitado en la persecuci\u00f3n<br \/>\nde dichos activos desde el extranjero. Por lo tanto, dado que los contratos no pueden<br \/>\nejecutarse plenamente, surge la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 pagan los soberanos y por qu\u00e9 le prestan<br \/>\nlos prestamistas? La respuesta natural de los economistas es que pagar resulta m\u00e1s barato<br \/>\nque el incumplimiento. \u00bfPero cu\u00e1les son los costos del incumplimiento? En un art\u00edculo que<br \/>\ndispar\u00f3 la literatura sobre la deuda soberana, Eaton y Gersovitz (1981) argumentan que si los<br \/>\ndeudores no tienen manera de asegurarse contra los shocks de producto (PBI) que no sea a<br \/>\ntrav\u00e9s de pr\u00e9stamos, y el incumplimiento de dichos contratos lleva a la exclusi\u00f3n permanente<br \/>\nde los mercados de cr\u00e9dito, entonces la amenaza de perder el acceso a los mercados de cr\u00e9dito<br \/>\nes una raz\u00f3n suficiente para el pago, hasta un cierto nivel m\u00e1ximo. Cuanto mayor sea la<br \/>\nvolatilidad del PBI y cuanto m\u00e1s aprecie el gobierno la estabilidad, mayor ser\u00e1 el monto que<br \/>\nun pa\u00eds estar\u00e1 dispuesto a pagar para no quedar excluido del acceso al mercado.<br \/>\nEl trabajo de Eaton y Gersovitz recibi\u00f3 r\u00e1pidamente dos importantes cr\u00edticas. La primera de<br \/>\nellas, anticipada por ellos mismos. Si existe renegociaci\u00f3n de la deuda con posterioridad al<br \/>\ndefault, la amenaza de un embargo o exclusi\u00f3n permanente no es cre\u00edble. Despu\u00e9s de una<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos, ambas partes podr\u00edan beneficiarse de alcanzar un nuevo acuerdo de pr\u00e9stamo.<br \/>\nPero si ese acuerdo se prev\u00e9, entonces esto socava el castigo que se espera de quedar<br \/>\nexcluido. La segunda cr\u00edtica se debe a Bulow y Rogoff, 1989, argumenta que Eaton y Gersovitz<br \/>\nse centraron en el supuesto, impl\u00edcito, de que los pr\u00e9stamos internacionales es la \u00fanica manera<br \/>\nen que los pa\u00edses pueden suavizar la volatilidad de su consumo en respuesta a las perturbaciones<br \/>\nque sufre el PBI. Estas objeciones plantean un fuerte desaf\u00edo a la noci\u00f3n de que la<br \/>\namenaza de exclusi\u00f3n de los mercados de cr\u00e9dito, por s\u00ed misma, hace que los pr\u00e9stamos soberanos<br \/>\nsean posibles. De hecho el nuevo acceso a los mercados de capitales internacionales<br \/>\ndespu\u00e9s de varias de las recientes crisis fue m\u00e1s r\u00e1pido que en d\u00e9cadas anteriores.<br \/>\nLa literatura ha evolucionado desde entonces en tres direcciones. La primera, est\u00e1 basada en<br \/>\nlos castigos directos como la raz\u00f3n para el reembolso. Los castigos directos son generalmente<br \/>\ninterpretados como una interferencia con las operaciones actuales de un pa\u00eds; es decir, el<br \/>\ncomercio y los pagos, ya sea a trav\u00e9s de confiscaci\u00f3n fuera de las fronteras del pa\u00eds o a trav\u00e9s<br \/>\nde la negaci\u00f3n del cr\u00e9dito comercial (Sachs y Cohen, 1982, Bulow y Rogoff, 1989a, y Fern\u00e1ndez<br \/>\ny Rosenthal, 1990). Una segunda l\u00ednea de investigaci\u00f3n intenta rescatar la idea de que los<br \/>\ngobiernos pagan porque est\u00e1n preocupados por las repercusiones de una cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\nen el mercado de cr\u00e9dito. Pero ya no se basa en la aplicaci\u00f3n de amenazas de exclusi\u00f3n permanente<br \/>\nde los mercados de cr\u00e9dito sino que asumen que la relaci\u00f3n de los gobiernos con los<br \/>\nnuevos prestamistas no es independiente de su comportamiento pasado. Algunos modelan<\/p>\n<p>incluso expl\u00edcitamente el problema de la renegociaci\u00f3n. Por ejemplo, las instituciones financieras<br \/>\nno se comprometen a recibir pagos futuros con los pa\u00edses que han dejado de pagar<br \/>\n(porque por ejemplo los prestamistas \u00faltimos podr\u00edan intentar interferir con los pagos como<br \/>\nuna manera de ejecutar sus cr\u00e9ditos). La tercer l\u00ednea de investigaci\u00f3n se basa en la idea de<br \/>\nque los incentivos para el pago de la deuda soberana se crean, no tanto a trav\u00e9s por la amenaza<br \/>\nde un castigo por parte de los acreedores (ya sea directamente o a trav\u00e9s de las relaciones<br \/>\nen el mercado de cr\u00e9dito), sino m\u00e1s bien porque el default del gobierno inflige grandes<br \/>\nda\u00f1os colaterales en la econom\u00eda del pa\u00eds deudor. Una forma de modelar los costos internos<br \/>\nde una cesaci\u00f3n de pagos es asumir que el default limita la capacidad de los agentes privados<br \/>\npara obtener el capital de trabajo en el exterior o para comprar insumos importados. Lo que<br \/>\ndisuade el incumplimiento en este tipo de modelos no son las acciones de los acreedores,<br \/>\nsino de otros agentes que cambian su comportamiento despu\u00e9s de observar un default. Los<br \/>\nmodelos m\u00e1s recientes se centran en los efectos internos o costos para la econom\u00eda dom\u00e9stica<br \/>\nque se generan a partir del incumplimiento de los compromisos por parte del soberano.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1ndo los pa\u00edses piden prestado? De acuerdo a la literatura tradicional, la raz\u00f3n principal<br \/>\nde la emisi\u00f3n de deuda soberana es de suavizar el consumo mediante la transferencia de<br \/>\ningresos de \u00e9pocas buenas (o de vacas gordas) a \u00e9pocas malas (o de vacas flacas). Por lo tanto,<br \/>\nlos pr\u00e9stamos soberanos deben ser contrac\u00edclicos lo cual es coherente con lo que postulan<br \/>\nlas conocidas pol\u00edticas keynesianas y los modelos neocl\u00e1sicos sobre la pol\u00edtica fiscal \u00f3ptima<br \/>\n(Barro, 1979). Sin embargo, Gavin y Perotti, 1997, entre otros, han demostrado que los pa\u00edses<br \/>\nen desarrollo tienden a seguir una pol\u00edtica fiscal proc\u00edclica. Es decir que en \u00e9pocas buenas es<br \/>\ncuando m\u00e1s gastan, en lugar de ahorrar. La pregunta que surge es si esto tambi\u00e9n se aplica a<br \/>\nlos pr\u00e9stamos soberanos. Es decir, si suelen endeudarse en \u00e9pocas buenas, aprovechando sus<br \/>\nbuenas condiciones crediticias o un contexto internacional favorable, o si lo suelen hacer<br \/>\nprincipalmente en \u00e9pocas desfavorables. Levy-Yeyati, 2009, concluye que el cr\u00e9dito privado<br \/>\n(inversores y bancos, por ejemplo) a los soberanos es proc\u00edclico, mientras que los pr\u00e9stamos<br \/>\noficiales (organismos internacionales y gobiernos, por ejemplo) es antic\u00edclico, con un efecto<br \/>\nneto proc\u00edclico en los pa\u00edses de mercados emergentes que acceden regularmente a los mercados<br \/>\nprivados de capital. Esta evidencia es por lo tanto, incompatible con la idea de que los<br \/>\npa\u00edses se endeudan en el exterior para suavizar las crisis de ingresos. \u00bfPero por qu\u00e9 es proc\u00edclico<br \/>\nel endeudamiento soberano? De la literatura sobre el comportamiento c\u00edclico de la pol\u00edtica<br \/>\nfiscal surgen dos teor\u00edas sobre la prociclicidad fiscal las cuales pueden competir entre s\u00ed<br \/>\npero no son mutuamente excluyentes. La primera explicaci\u00f3n se centra en las fallas de mercado.<br \/>\nEn particular, Gavin y Perotti, 1997, argumentaron que la prociclicidad es impulsada por<br \/>\nel hecho de que los pa\u00edses en desarrollo carecen de acceso al cr\u00e9dito internacional durante<br \/>\nlas recesiones. El papel de los mercados incompletos es destacado tambi\u00e9n por Riascos y<br \/>\nV\u00e9gh, 2003. Una clase alternativa de explicaciones se centra en fallas del tipo de pol\u00edticas.<br \/>\nArgumenta que la prociclicidad puede deberse a la existencia de un conflicto entre diferentes<br \/>\ngrupos de inter\u00e9s, presi\u00f3n pol\u00edtica para realizar gastos innecesarios o simplemente corrupci\u00f3n<br \/>\n(Talvi y V\u00e9gh, 2005, y Alesina, Campante y Tabellini, 2008). Frente a las imperfecciones del<br \/>\nmercado, a los pa\u00edses en desarrollo les deber\u00eda resultar \u00f3ptimo acumular reservas internacionales<br \/>\ndurante los buenos tiempos y utilizarlas en tiempos malos aunque no se cuenta con<br \/>\nsuficiente evidencia en este sentido. Una tercera clase de explicaci\u00f3n para el comportamiento<br \/>\nproc\u00edclico observado en el endeudamiento soberano se refiere a la naturaleza de la perturbaci\u00f3n<br \/>\ndel PBI. Si las perturbaciones al PBI son negativas y persistentes, se generan pr\u00e9stamos<br \/>\nproc\u00edclicos e incluso se produce la cesaci\u00f3n de pagos a\u00fan en ausencia de imperfecciones del<br \/>\nmercado pol\u00edtico o de capital (Aguiar y Gopinath, 2006, y Rochet, 2006).<\/p>\n<p>3.4 Gesti\u00f3n de la deuda soberana<br \/>\n3.4.1 Argentina 2001: Escenario de crisis financiera<br \/>\nEn el contexto de los mercados financieros internacionales, la devaluaci\u00f3n de la moneda de<br \/>\nM\u00e9xico de diciembre de 1994, llamada Crisis del Tequila, provoc\u00f3 el temor de que Argentina<br \/>\ndevaluara, a pesar de que los v\u00ednculos econ\u00f3micos entre los dos pa\u00edses eran delgados. Las<br \/>\ntasas de inter\u00e9s se dispararon en 1995 hasta que el gobierno disip\u00f3 los temores de una devaluaci\u00f3n<br \/>\no cesaci\u00f3n de pagos. En este contexto de crisis financiera, el gobierno nacional de<br \/>\nArgentina transform\u00f3 el sistema financiero mediante el cierre o la privatizaci\u00f3n de muchos<br \/>\nbancos de propiedad de los gobiernos provinciales, entre otras reformas, lo cual fue visto por<br \/>\nlos inversores como una buena se\u00f1al y fortalecimiento del sistema. El crecimiento regres\u00f3 en<br \/>\n1996 y 1997, pero a mediados de 1998 Argentina sinti\u00f3 los efectos de las crisis cambiarias de<br \/>\nRusia y Brasil, siendo este \u00faltimo el mayor socio comercial. En una repetici\u00f3n m\u00e1s leve de la<br \/>\ncrisis de 1995, las tasas de inter\u00e9s subieron m\u00e1s de 10 puntos porcentuales en Argentina. La<br \/>\ntasa que los bancos cobran a sus mejores clientes, pas\u00f3 de menos del 8% anual en agosto de<br \/>\n1998 a un m\u00e1ximo de 19% a finales de septiembre de ese a\u00f1o. La econom\u00eda de Argentina<br \/>\nentr\u00f3 en recesi\u00f3n en octubre de 1998. Brasil super\u00f3 la crisis de 1998 permitiendo que en<br \/>\nenero de 1999 su moneda se deprecie considerablemente para reiniciar el crecimiento. En<br \/>\nArgentina, en abril de 1999, la tasa de inter\u00e9s de referencia qued\u00f3 de nuevo por debajo del<br \/>\n8%, nivel que hab\u00eda tenido antes de los problemas con la crisis de Brasil. Y posteriormente,<br \/>\ncomienza la incipiente recuperaci\u00f3n de Argentina de finales de 1999. La sobrevaluaci\u00f3n fue<br \/>\nmayor a finales de 1999 que a finales de 1998, debido a que Brasil hab\u00eda devaluado en el<br \/>\n\u00ednterin. Y la econom\u00eda de Argentina se fue debilitando a\u00fan m\u00e1s pero producto tambi\u00e9n de las<br \/>\ndecisiones tomadas en el frente fiscal tal como se ver\u00e1 m\u00e1s en detalle m\u00e1s adelante.<br \/>\nDesde 1998 Argentina se enfrent\u00f3 a una situaci\u00f3n externa desfavorable. La crisis del Este de<br \/>\nAsia de 1997-98 y la crisis cambiaria rusa de agosto de 1998 llevaron a que los inversores<br \/>\nestuvieran mucho m\u00e1s cautelosos al momento de invertir en los pa\u00edses en desarrollo, incluso<br \/>\nlos que est\u00e1n lejos de Asia del Este y Rusia. La estimaci\u00f3n de los flujos privados netos de capital<br \/>\nhacia los pa\u00edses en desarrollo se redujo de un m\u00e1ximo de 187.800 millones de d\u00f3lares en<br \/>\n1996 a s\u00f3lo 8.300 millones de d\u00f3lares en 2001. Los inversores vend\u00edan muchas de las acciones<br \/>\ny bonos que hab\u00edan comprado de los pa\u00edses en desarrollo. En Argentina, la cuenta capital y<br \/>\nfinanciera que mide la inversi\u00f3n extranjera neta, pas\u00f3 de un ingreso neto de 18.300 millones<br \/>\nde d\u00f3lares en 1998 a una salida neta de 4.400 millones de d\u00f3lares en 2001. Brasil, el mayor<br \/>\nsocio comercial de Argentina, atraves\u00f3 una crisis cambiaria entre agosto y octubre de 1998,<br \/>\njusto despu\u00e9s de la crisis rusa. En una nueva crisis cambiaria de enero de 1999, Brasil permiti\u00f3<br \/>\nque su moneda flote en lugar de mantener paridad m\u00f3vil o de mini devaluaciones (crawlingpeg)<br \/>\ncon el d\u00f3lar que hab\u00eda existido anteriormente. El real brasile\u00f1o se depreci\u00f3 r\u00e1pidamente<br \/>\nde 1,21 por d\u00f3lar a 2,18 por d\u00f3lar antes de recuperarse un poco. Los fabricantes brasile\u00f1os<br \/>\nganaron una ventaja temporal sobre los competidores argentinos, porque los salarios en<br \/>\nBrasil no respondieron de inmediato para compensar la depreciaci\u00f3n del Real en su totalidad.<br \/>\nPor \u00faltimo, debido a que el peso argentino estaba vinculado al d\u00f3lar de EEUU, este se apreci\u00f3<br \/>\njunto con el d\u00f3lar respecto de otras monedas, especialmente al real y al euro. Algunos analistas<br \/>\nde la pol\u00edtica monetaria de EEUU dicen que entre 1999 y 2001, parte de la fortaleza del<br \/>\nd\u00f3lar fue resultado de que la Reserva Federal mantuvo una pol\u00edtica monetaria demasiado<br \/>\nrestrictiva. Las altas tasas de inter\u00e9s afectaron la econom\u00eda argentina pero lo fue con car\u00e1cter<br \/>\ntemporal. En abril de 1999, las tasas de inter\u00e9s retornaron alrededor de los niveles prevalecientes<br \/>\na la crisis brasile\u00f1a. Los eventos externos provocaron una recesi\u00f3n inicial, pero no<br \/>\nfueron responsables de un empeoramiento de las perspectivas econ\u00f3micas. El \u00e9xito de Argentina<br \/>\nen colocar cantidades sustantivas de deuda soberana en los mercados de cr\u00e9ditos<br \/>\ninternacionales durante gran parte de 1999 y la primera mitad del a\u00f1o 2000, dan fe de esta<\/p>\n<p>afirmaci\u00f3n. A fines de 2000, el gobierno argentino era el mayor tomador de fondos en el<br \/>\nmercado internacional de deuda soberana. La emisi\u00f3n de deuda p\u00fablica argentina representaba<br \/>\nel 20% del total de la deuda emitida. Adem\u00e1s, la gesti\u00f3n de la deuda p\u00fablica argentina<br \/>\nfue prudente y los inversores lo supieron ponderar. Los responsables del manejo de la deuda<br \/>\np\u00fablica no concentraron las obligaciones en bonos con vencimiento en el corto plazo ni tampoco<br \/>\ncon tasas de inter\u00e9s variable. A finales de 1999 y principios de 2000, la econom\u00eda de<br \/>\nArgentina estaba mostrando signos de crecimiento. En una base de trimestre a trimestre,<br \/>\ncreci\u00f3 en el cuarto trimestre de 1999. Sobre una base a\u00f1o tras a\u00f1o, la tasa a la cual la econom\u00eda<br \/>\nse estaba reduciendo disminu\u00eda del 5,1% en el tercer trimestre de 1999 y al 0,2% en el<br \/>\nprimer trimestre de 2000. Y la inversi\u00f3n extranjera en Argentina en realidad no fue negativa<br \/>\nhasta el primer trimestre de 2001 mientras que Brasil y M\u00e9xico, las dos mayores econom\u00edas<br \/>\nde Am\u00e9rica Latina, siguieron atrayendo la inversi\u00f3n extranjera sustancial en 2000 y 2001.<br \/>\nLa deuda p\u00fablica argentina estaba concentrada principalmente en el mediano plazo y con<br \/>\ntasa de inter\u00e9s fija. Esto eliminaba el desaf\u00edo de tener que renovarla en el corto plazo con el<br \/>\nriesgo de que incremente su costo. Sin embargo, dada las bajas expectativas de que Argentina<br \/>\ngenere sustantivos niveles de super\u00e1vit fiscal para pagar los servicios de la deuda, fijaba un<br \/>\nhorizonte con una elevada necesidad de financiamiento. Si el d\u00e9ficit fiscal se conten\u00eda en un<br \/>\nnivel donde la relaci\u00f3n deuda-PBI permanec\u00eda constante, la necesidad anual de financiamiento<br \/>\nascend\u00eda a 25.000 millones de d\u00f3lares. El 50% de esto pod\u00eda financiarse en el mercado<br \/>\ninterno a trav\u00e9s de la renovaci\u00f3n de peque\u00f1os montos de deuda de corto plazo e invirtiendo<br \/>\nrecursos por parte de los bancos y los fondos de pensi\u00f3n. El 50% restante, se deb\u00eda cubrir en<br \/>\nel mercado internacional con emisiones a mediano y largo plazo. El riesgo emerg\u00eda debido a<br \/>\nlas bajas expectativas que ten\u00eda el mercado de que Argentina revirtiera sus proyecciones a<br \/>\nfuturo motivo por el cual la emisi\u00f3n de deuda de mediano y largo plazo iba a ser a un costo<br \/>\ncada vez m\u00e1s elevado. Este escenario deteriora a\u00fan m\u00e1s las expectativas de los inversores<br \/>\nretroalimentando un c\u00edrculo vicioso.<br \/>\nEn Marzo de 2000, el FMI acuerda un pr\u00e9stamo stand-by de tres a\u00f1os por 7.200 millones de<br \/>\nd\u00f3lares condicionado a Argentina a un estricto ajuste fiscal y la asunci\u00f3n de 3,5% de crecimiento<br \/>\ndel PIB en 2000 (crecimiento real fue del 0,5%). En Octubre de 2000 comenzaba a<br \/>\nquedar claro que Argentina no lograr\u00eda los objetivos fiscales acordados con el FMI producto<br \/>\nde la recesi\u00f3n econ\u00f3mica. Y para el 2001, no se esperaba un escenario menos complicado que<br \/>\neste. A fines del a\u00f1o 2000 un pa\u00eds emergente de la importancia de Argentina, se encontraba<br \/>\nen una situaci\u00f3n cr\u00edtica. Potencialmente, se encontraba en el umbral de una cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\ny el caos financiero (como as\u00ed tambi\u00e9n social). En este contexto, tarde o temprano Argentina<br \/>\nse encaminar\u00eda a una restructuraci\u00f3n de la deuda p\u00fablica. Pero esto implicaba que de<br \/>\nalguna manera, voluntaria o involuntariamente, los inversores deb\u00edan aceptar una quita en el<br \/>\nvalor de sus activos. Argentina, un pa\u00eds que hab\u00eda sido mostrado por el FMI y EEUU como<br \/>\nejemplo de reformas estructurales y avances econ\u00f3micos, estaba a punto de irse por la borda.<br \/>\nEl comportamiento de las tasas de inter\u00e9s en Argentina refuerza el argumento de que los<br \/>\nfactores internos, la gesti\u00f3n de la pol\u00edtica monetaria y fiscal, son una de las principales causa<br \/>\nde la crisis. En 2001, las tasas activas que cobraban los bancos aumentaron considerablemente<br \/>\nen la Argentina, al mismo tiempo que estaban cayendo en Estados Unidos. Tambi\u00e9n fueron<br \/>\ncayendo en El Salvador, Panam\u00e1 y, m\u00e1s err\u00e1ticamente, en Ecuador. Por estas razones, o a<br \/>\npesar de ellas, Argentina se neg\u00f3 a doblegarse y sigui\u00f3 subiendo las apuestas. En Diciembre<br \/>\nde 2000, el gobierno de De la R\u00faa anuncia un programa de asistencia multilateral de 40.000<br \/>\nmillones de d\u00f3lares; paquete organizado por el FMI (incluida el Banco Interamericano de<br \/>\nDesarrollo, el Banco Mundial, Espa\u00f1a y prestamistas privados) conocido como \u201cblindaje\u201d. En<br \/>\nEnero de 2001 continuaba el pobre desempe\u00f1o econ\u00f3mico de la Argentina. El gobierno argentino<br \/>\npide al FMI 7.000 millones de d\u00f3lares, adicionales a los de Marzo de 2000, como<\/p>\n<p>parte del paquete de ayuda de los 40.000 millones de d\u00f3lares. El acuerdo asum\u00eda un crecimiento<br \/>\ndel PIB de 2,5% en 2001 (la disminuci\u00f3n efectiva fue de 5,0%). Estos 14.000 millones<br \/>\nde d\u00f3lares forman parte de dicho paquete de ayuda conocido como \u00abblindaje\u00bb. A mediados<br \/>\nde junio de 2001 el gobierno de De la R\u00faa anuncia una reestructuraci\u00f3n voluntaria, conocido<br \/>\ncomo \u201cmegacanje\u201d por un total de 29.500 millones de d\u00f3lares en el que la deuda a corto<br \/>\nplazo se cambia por una nueva deuda con los plazos m\u00e1s largos. Dicho canje se cierra el 19 de<br \/>\njulio de ese a\u00f1o con una tasa impl\u00edcita cercana al 14% anual. Con base en el compromiso de<br \/>\nArgentina de implementar la \u00abLey de D\u00e9ficit Cero\u00bb inmediatamente, el FMI aumenta por segunda<br \/>\nvez su acuerdo del 10 de Marzo de 2000 con el compromiso prestar otros 7.200 millones<br \/>\nde d\u00f3lares. A principios de Noviembre de 2001, Argentina busca llevar a cabo un segundo<br \/>\ncanje de deuda por 60.000 millones de d\u00f3lares (Gr\u00e1fico 3.3). Los bonos de largo plazo pose\u00edan<br \/>\nuna tasa de inter\u00e9s (cup\u00f3n) promedio de 11% y 12% y el prop\u00f3sito del canje era canjearlos<br \/>\npor bonos con una tasa del 7%.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_331.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4374\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_331-300x185.jpg\" alt=\"grafico_33\" width=\"438\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estos escenarios de crisis financiera resulta crucial el monitoreo y an\u00e1lisis profundo de la<br \/>\nevoluci\u00f3n de las expectativas del mercado; especialmente, la de los inversores. Esto hubiera<br \/>\npermitido evaluar con mayor precisi\u00f3n los efectos de las sucesivas decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica<br \/>\ntales como la de solicitar la ampliaci\u00f3n de un pr\u00e9stamo, reducir el nivel de gasto p\u00fablico,<br \/>\nincrementar los impuestos o incluso reestructurar la deuda ordenadamente en su debido<br \/>\nmomento a fines de evitar una cesaci\u00f3n de pagos con mayores costos para el conjunto de<br \/>\nla econom\u00eda. Finalmente, las pol\u00edticas del gobierno afectaron al sector bancario y el resto de<br \/>\nla econom\u00eda desde finales de 2001. Despu\u00e9s de retiros de dep\u00f3sitos de los bancos, el viernes<br \/>\n30 de noviembre de 2001, el Ministerio de Econom\u00eda anunci\u00f3 el congelamiento de los dep\u00f3sitos<br \/>\nlo cual, entre otras cosas, contrajo mucho la actividad del sector privado, ya que bajo las<br \/>\nreglas de la congelaci\u00f3n, las empresas y los individuos no pod\u00edan usar sus dep\u00f3sitos para<br \/>\npagar a nadie excepto a otros depositantes en el mismo banco. A la inestabilidad pol\u00edtica y<br \/>\nagitaci\u00f3n social se sum\u00f3 el retiro de la asistencia de instituciones multilaterales lo cual condujo<br \/>\nArgentina a la cesaci\u00f3n de pagos hacia fines de diciembre de 2001. La cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\ndej\u00f3 al gobierno en mora con una serie de organizaciones acreedoras. Se deb\u00edan 81.800 millones<br \/>\nde d\u00f3lares a inversionistas privados, 6.200 millones de d\u00f3lares a los pa\u00edses del Club de<br \/>\nPar\u00eds, y 9.800 millones de d\u00f3lares al FMI.<\/p>\n<p>Si bien el gobierno se encontraba en una encrucijada, diversas decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica<br \/>\ntuvieron sobre la econom\u00eda un efecto contrario al esperado por el gobierno. Conocer<br \/>\nm\u00e1s en profundidad la evoluci\u00f3n de las expectativas permite inferir y evaluar con mayor precisi\u00f3n<br \/>\nlo que est\u00e1 pensando el mercado (individuos, familias, empresas e inversores) sobre la<br \/>\ncapacidad del gobierno para revertir un escenario de crisis y la visi\u00f3n que estos tienen sobre<br \/>\nlas sustentabilidad de las pol\u00edticas econ\u00f3micas. A juicio del autor este t\u00f3pico constituy\u00f3 un<br \/>\ntema pendiente de explorar y desarrollar del cual se ocupa el presente capitulo. Su desarrollo<br \/>\nnos deja adem\u00e1s lecciones de nuestra historia reciente y recomendaciones a tener presente<br \/>\npara el caso de la actual crisis europea.<br \/>\n3.4.2 Cuerpo central anal\u00edtico<br \/>\n3.4.2.1 Aspectos conceptuales<br \/>\nEl riesgo crediticio es el riesgo dado por la incertidumbre de que un determinado deudor no<br \/>\ntenga la habilidad o posibilidad suficiente para cumplir con sus obligaciones financieras. La<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos o default ocurre cuando el deudor no cumple en tiempo y forma con sus<br \/>\nobligaciones o compromisos financieros. Se trata de un factor que afecta a pr\u00e1cticamente<br \/>\ntodos los contratos financieros. El objeto central de estudio de la literatura de Riesgo Crediticio<br \/>\nest\u00e1 dado por la necesidad de mensurar este riesgo de no pago. Durante las \u00faltimas tres o<br \/>\ncuatro d\u00e9cadas, la teor\u00eda sobre la valuaci\u00f3n del riesgo crediticio fue desarrollada para valuar<br \/>\ndeuda corporativa. La academia, las instituciones financieras y agencia regulatorias pusieron<br \/>\nla atenci\u00f3n en este tema debido a los objetivos de reforma de los requerimientos y adecuaci\u00f3n<br \/>\nde capitales propuestos por el Comit\u00e9 de Basilea. Dicho Comit\u00e9 es la organizaci\u00f3n mundial<br \/>\nque re\u00fane a las autoridades de supervisi\u00f3n bancaria, cuya funci\u00f3n es fortalecer la solidez<br \/>\nde los sistemas financieros. Su objetivo era incorporar el impacto del riesgo crediticio en el<br \/>\nan\u00e1lisis de los requerimientos de capitales por parte de las entidades financieras.<br \/>\nEn relaci\u00f3n con esta literatura se pueden distinguir los siguientes conceptos:<br \/>\n(i) Probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos o Probability of Default (PD) es la probabilidad de<br \/>\nque la contraparte incumpla sus obligaciones durante la vigencia de la obligaci\u00f3n.<br \/>\n(ii) P\u00e9rdida por incumplimiento o Loss Given Default (LGD) es la fracci\u00f3n del activo o derecho<br \/>\nque se pierde cuando un pr\u00e9stamo entra en cesaci\u00f3n de pagos; por lo que<br \/>\ntoma valores entre cero y uno. Su complemento se llama Tasa de recupero o Recovery<br \/>\nRate (RR). Es la fracci\u00f3n del activo o derecho que se recupera despu\u00e9s de<br \/>\nla cesaci\u00f3n de pagos, por lo que RR = 1\u2013LGD.<br \/>\n(iii) Exposici\u00f3n a la cesaci\u00f3n de pagos o Exposure at Default (EAD) es el monto que el<br \/>\nacreedor puede perder como consecuencia de una cesaci\u00f3n de pagos del prestatario<br \/>\nen el momento del incumplimiento.<br \/>\n(iv) P\u00e9rdida esperada o Expected Loss (EL),lo cual determina el nivel de provisiones de<br \/>\nmuchas entidades bancarias frente a los eventos de incumplimiento, puede<br \/>\ncalcularse del siguiente modo: .Por \u00faltimo,<br \/>\n(v) Spread de cr\u00e9dito o Credit Spread (CS) es la prima incluida en el rendimiento de la<br \/>\ndeuda por encima del rendimiento de un bono o deuda libre de riesgo con el<br \/>\nmismo vencimiento. As\u00ed, el precio del riesgo es igual a: o<br \/>\nCS = PD x LGD<br \/>\nEL = EAD x LGD x PD<br \/>\nCS = PD x (1 &#8211; PR)<\/p>\n<p>Los acuerdos de Basilea proponen distintos m\u00e9todos para el c\u00e1lculo del riesgo crediticio. En el<br \/>\nm\u00e9todo est\u00e1ndar, la PD y la LGD se calculan impl\u00edcitamente a trav\u00e9s de las calificaciones de<br \/>\nriesgo crediticio publicadas por empresas especializadas, llamadas agencias de rating. Tambi\u00e9n<br \/>\nse puede optar por el m\u00e9todo de ratings internos avanzado (AIRB), que les permite utilizar<br \/>\nsus propios mecanismos de evaluaci\u00f3n del riesgo y realizar sus propias estimaciones. Alternativamente,<br \/>\nexiste un m\u00e9todo intermedio (IRB) en el que los bancos pueden estimar la<br \/>\nPD, el par\u00e1metro de riesgo m\u00e1s b\u00e1sico, y utilizar en cambio valores precalculados por el regulador<br \/>\npara la LGD2.<br \/>\nResumen de la literatura te\u00f3rica<br \/>\nLos modelos que cubren esta literatura sobre valuaci\u00f3n del riesgo crediticio, utilizados en el<br \/>\nsector corporativo, se dividen en dos grandes grupos.<br \/>\n(i) Modelos de Valuaci\u00f3n del Cr\u00e9dito o Credit Pricing Models, los cuales pueden subdividirse<br \/>\nen:<br \/>\n(a) Modelos de Forma Estructural o Structural-Form Models de primera y<br \/>\nsegunda generaci\u00f3n y<br \/>\n(b) Modelos de Forma Reducida o Reduced-form Models.<br \/>\n(ii) Modelos de Valuaci\u00f3n de Carteras de Riesgo Value-at-Risk (VaR) que pueden<br \/>\nsubdividirse en los modelos llamados Default Mode (DM) y Mark-to-Market (MTM).<br \/>\nSeg\u00fan la clasificaci\u00f3n realizada por Altman, Resti y Sironi, 2004, tenemos los Modelos de<br \/>\nForma Estructural o Structural-Form Models cuyo principal objetivo es valuar el riesgo de las<br \/>\nobligaciones de las empresas. Estas \u00faltimas son consideradas como obligaciones contingentes<br \/>\nemitidas con el respaldo del valor de la firma. En consecuencia, la clave es modelizar la evoluci\u00f3n<br \/>\ndel valor de mercado de la empresa y la estructura del capital de la firma. Es decir, la<br \/>\nparticipaci\u00f3n del patrimonio neto en relaci\u00f3n a sus pasivos o deudas. En estos modelos, la<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos ocurre cuando el patrimonio neto es negativo. Esto significa que el valor de<br \/>\nlos activos de la firma es inferior al conjunto de sus obligaciones. De esta manera, el riesgo de<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos esta expl\u00edcitamente ligado a la variabilidad del valor de la firma. En este<br \/>\nmodelo, la RR de la deuda es una variable end\u00f3gena. Es decir que su valor depende de otras<br \/>\nvariables que tienen una din\u00e1mica propia dentro del modelo. En este modelo, PD y la RR<br \/>\ntienden a estar inversamente relacionadas. Esto es importante porque vincula los eventos de<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos con la evoluci\u00f3n del valor de mercado de la firma y de sus deudas. El trabajo<br \/>\nde investigaci\u00f3n pionero en esta categor\u00eda de modelos fue Merton (1974) quien utiliz\u00f3<br \/>\nprincipios de valuaci\u00f3n de opciones de Black y Scholes, (1973)3. Merton deriv\u00f3 una formula<br \/>\nexplicita para valuar bonos riesgosos. Esta permite estimar la PD de una firma y el CS del bono<br \/>\no deuda en cuesti\u00f3n. Dado que CS = PD. (1\u2013RR), al estimar PD y CS se conoce la otra variable<br \/>\nde inter\u00e9s, RR, la Tasa de recupero. Es decir, cuanto voy a cobrar en caso de cesaci\u00f3n de pagos.<br \/>\nSin embargo, los Modelos de Forma Estructural tienen un pobre desempe\u00f1o en el plano<br \/>\nemp\u00edrico. A la hora de ser utilizados en aplicaciones de casos pr\u00e1cticos surgen importantes<br \/>\nlimitaciones y deficiencias. Para usar este modelo es necesario disponer, entre otra informaci\u00f3n,<br \/>\nde estimaciones del valor de los activos de la firma los cuales muchas veces no son observables<br \/>\nporque no poseen acciones cotizando en el mercado de valores. Adem\u00e1s, la mayor\u00eda<br \/>\nde estos modelos basados en la valuaci\u00f3n de opciones est\u00e1n escritos matem\u00e1ticamente en<\/p>\n<hr \/>\n<p>2 La nueva normativa establece adem\u00e1s una nueva medida, el riesgo ponderado de los activos o Risk-Weighted Assets<br \/>\n(RWA). Por el contrario, se basa en el tipo de riesgo de los activos de un banco. Por ejemplo, los pr\u00e9stamos que est\u00e1n<br \/>\ngarantizados por una carta de cr\u00e9dito se ponderar\u00e1n como m\u00e1s riesgosos que un pr\u00e9stamo hipotecario que es con<br \/>\ngarant\u00eda. Y no se fija en el riesgo medio o promedio del activo sino en una funci\u00f3n de distribuci\u00f3n de probabilidad de<br \/>\np\u00e9rdida estimada cuya aproximaci\u00f3n est\u00e1 basada en una funci\u00f3n de distribuci\u00f3n normal.<br \/>\n3Estos modelos son tambi\u00e9n llamados option-theoretic approach o the firm value approach.<\/p>\n<p>tiempo continuo (en lugar de tiempo discreto). Esto implica que asumen que el valor de la<br \/>\nfirma es un valor continuo en el tiempo y por lo tanto el periodo de cesaci\u00f3n de pagos de la<br \/>\nfirma puede ser anticipado un momento infinitesimalmente peque\u00f1o con antelaci\u00f3n a la<br \/>\nocurrencia del evento; volviendo as\u00ed su previsi\u00f3n de poca utilidad en la pr\u00e1ctica.<br \/>\nLa segunda categor\u00eda de modelos est\u00e1 dada por los modelos llamados de Forma Reducida o<br \/>\nReduced-form Models donde los trabajos pioneros fueron Jarrow y Turnbull, 1995, y Duffie y<br \/>\nSingleton, 1999. Bajo este enfoque, el valor de los activos de la firma y su estructura de capital<br \/>\n(pasivos y patrimonio) no son modelizados siendo su principal ventaja el hecho de que los<br \/>\npar\u00e1metros relacionados con el valor de la firma no son necesarios y por lo tanto no deben<br \/>\nser estimados para implementar el modelo. En caso de cesaci\u00f3n de pagos de la deuda, la RR<br \/>\nes independiente del valor de los activos de la firma. Estos modelos de Forma Reducida toman<br \/>\ncomo variables relevantes el comportamiento de la tasa de inter\u00e9s libre de riesgo, la RR<br \/>\nde los bonos bajo an\u00e1lisis como as\u00ed tambi\u00e9n el supuesto sobre la periodicidad o probabilidad<br \/>\nde los eventos de cesaci\u00f3n de pagos. Son modelos fundamentalmente emp\u00edricos. Usan los<br \/>\nniveles de precios y rendimientos de los bonos riesgosos y libres de riesgos, es decir los credits<br \/>\npreads, con el objeto de determinar el proceso de fondo (aleatorio) que puede conducir a<br \/>\nun evento de cesaci\u00f3n de pagos. Esta din\u00e1mica es la que determina el precio del riesgo crediticio.<br \/>\nEs decir, existe una probabilidad de cesaci\u00f3n de pago y por lo tanto un credits pread o<br \/>\ndiferencial de tasa de inter\u00e9s que lo compensa. Bajo esta formulaci\u00f3n, en cada momento del<br \/>\ntiempo existe una probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos. Estos modelos descomponen el diferencial<br \/>\nde tasa de inter\u00e9s, que es una variable observable, en dos de sus determinantes: (i)<br \/>\nPD, la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos para un periodo especifico y (ii) RR, la tasa de recupero<br \/>\ndel cr\u00e9dito que hubiera resultado de una eventual situaci\u00f3n de incumplimiento. Diferentes<br \/>\nsupuestos son utilizados para desentra\u00f1ar, y por lo tanto estimar, ambos determinantes<br \/>\ndel riesgo crediticio. La PD, probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos de la deuda, para un periodo<br \/>\nespec\u00edfico puede ser modelada utilizando una funci\u00f3n de distribuci\u00f3n que se adapte a las<br \/>\ncaracter\u00edsticas de la curva de rendimiento del activo bajo an\u00e1lisis. Por ejemplo, algunos modelos<br \/>\nutilizan una funci\u00f3n de distribuci\u00f3n, llamada Poisson, lo cual implica que el evento de<br \/>\ncesaci\u00f3n de pagos puede ocurrir de manera aleatoria en cualquier momento del tiempo independientemente<br \/>\nde los rendimientos del activo. Los Modelos escritos en Forma Reducida<br \/>\ndifieren adem\u00e1s en el modo en el cual la RR, Tasa de Recupero es modelizada. Al menos tres<br \/>\nalternativas pueden ser distinguidas: (i) Recupero respecto al valor de mercado o Recovery of<br \/>\nmarket value (RMV) que asume que la tasa de recupero es una fracci\u00f3n conocida del valor del<br \/>\nmercado de bonos en el periodo inmediatamente anterior al evento de cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\n(Duffie y Singleton, 1999). (ii) Recupero sobre el valor de los bonos del tesoro o Recovery-oftreasury<br \/>\n(RT) que asume que en el momento de incumplimiento, el bono tiene un valor ex\u00f3genamente<br \/>\nespecificado equivalente a una fracci\u00f3n de un bono libre de riesgo; generalmente,<br \/>\nun bono del tesoro de los Estados Unidos (Jarrow y Turnbull, 1995). (iii) Recupero sobre su<br \/>\nvalor nominal o Recovery-of-face value (RFV) supone que el acreedor recibe una fracci\u00f3n, fija<br \/>\no aleatoria, expresada en valor nominal, en forma inmediata en caso de cesaci\u00f3n de pagos.<br \/>\nEstos modelos asumen impl\u00edcitamente que los bonos de un mismo emisor, misma antig\u00fcedad<br \/>\ny valor nominal tienen la misma RR en caso de cesaci\u00f3n de pagos con independencia del plazo<br \/>\nde vencimiento (Duffie, 1998).<br \/>\nEl segundo grupo de modelos, conocido como Modelos de Valuaci\u00f3n de Carteras de Riesgo o<br \/>\nValue-at-Risk (VaR) fueron desarrollados durante la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990 por<br \/>\nbancos y consultores. Los modelos VaR pueden ser considerados como Modelos de Forma<br \/>\nReducida o Reduced-form Models. Es decir, todos los modelos VaR tratan la RR y PD como<br \/>\nvariables independientes entre s\u00ed. La RR suele ser tomada como un par\u00e1metro fijo y constante<br \/>\no una variable aleatoria independiente de PD. La principal diferencia es que los modelos VaR<br \/>\npretenden medir las p\u00e9rdidas potenciales que una cartera de riesgo de cr\u00e9dito puede sufrir<\/p>\n<p>dentro de un horizonte de tiempo determinado (generalmente un a\u00f1o) con un nivel de confianza<br \/>\npredeterminado. Por lo tanto, el principal resultado de un modelo VaR es la funci\u00f3n o<br \/>\nsumatoria acumulada de probabilidades de las p\u00e9rdidas futuras en la cartera de cr\u00e9ditos. Sin<br \/>\nembargo, esto no es tan \u00fatil para la medici\u00f3n del riesgo de cr\u00e9dito debido a que la distribuci\u00f3n<br \/>\nde las p\u00e9rdidas reales no suelen ser muy asim\u00e9trica y con un sesgo importante hacia los<br \/>\nvalores m\u00e1s elevados. Es decir que cuando hay p\u00e9rdidas, los desv\u00edos respecto del rendimiento<br \/>\npromedio esperado suelen ser m\u00e1s importantes que los desv\u00edos que se registran cuando hay<br \/>\nganancias superiores a las esperadas. Como consecuencia, la probabilidad de grandes p\u00e9rdidas<br \/>\nes mayor que el asociado a una funci\u00f3n matem\u00e1tica de distribuci\u00f3n normal las cuales<br \/>\nposeen una forma sim\u00e9trica y es la utilizada generalmente. Los modelos VaR se pueden subdividir<br \/>\nen dos tipos de modelos: (i) modelos de Default Mode (DM) y modelos Mark-to-<br \/>\nMarket (MTM) los cuales son muy similares. La principal diferencia es que mientras que el<br \/>\nmodelo DM adopta un enfoque binominal asumiendo dos escenarios posibles, pago de la<br \/>\ndeuda versus cesaci\u00f3n de pagos, los modelos MTM permiten todos los posibles cambios en la<br \/>\ncalidad de la solvencia del prestatario. T\u00e9cnicamente se denomina \u00abmigraciones crediticias\u00bb.<br \/>\nComo consecuencia, las p\u00e9rdidas en este modelo tambi\u00e9n se presentan cuando las migraciones<br \/>\ncrediticias se producen cuando un bono cambia su calificaci\u00f3n crediticia de por ejemplo,<br \/>\nAAA a AA+. Por lo tanto, para los modelos MTM, toda la matriz de probabilidades de transici\u00f3n<br \/>\ncrediticia debe ser calculada con anterioridad a la utilizaci\u00f3n de estos modelos adem\u00e1s<br \/>\nde la probabilidad del escenario de cesaci\u00f3n de pagos como es el caso de los modelos DM a<br \/>\nfines de estimar la RR o la LGD esperada; recordando que LGD = 1 \u2013 RR. Ambas metodolog\u00edas<br \/>\nse basan en gran medida en la disponibilidad de informaci\u00f3n de mercado, limitada en el caso<br \/>\nde los modelos de DM y mucho m\u00e1s amplia en el caso de los modelos MTM.<br \/>\nEn los dos grandes grupos de modelos, tanto los de Valuaci\u00f3n del Cr\u00e9dito como los de Valuaci\u00f3n<br \/>\nde Carteras de Riesgo, la RR y\/o la PD constituyen las variables de inter\u00e9s a estimar (o<br \/>\npredecir) a trav\u00e9s del modelo. Y tal como se acaba de se\u00f1alar para poder aplicar estos modelos<br \/>\nes requisito previo contar con la informaci\u00f3n hist\u00f3rica necesaria y suficiente. Por ejemplo,<br \/>\npara estimar las probabilidades de cesaci\u00f3n de pagos (PD) se utilizan lo que normalmente se<br \/>\nconoce como post-defaults recoveries haciendo referencia al valor de los bonos o pr\u00e9stamos<br \/>\nal final del periodo de reestructuraci\u00f3n de la deuda. Vali\u00e9ndose de informaci\u00f3n hist\u00f3rica como<br \/>\nesta se utilizan dicho modelos para estimar (o predecir) la probabilidad de cesaci\u00f3n de<br \/>\npagos. Estas tasas de recupero son documentadas por agencias de calificaci\u00f3n crediticia,<br \/>\ncomo por ejemplo Moody\u2019s, Standard &amp; Poor y Fitch, as\u00ed como tambi\u00e9n por acad\u00e9micos. Las<br \/>\ntasas de recupero suelen ser publicadas para bonos y pr\u00e9stamos estratificados por su nivel de<br \/>\nprioridad o subordinaci\u00f3n frente al conjunto de acreedores. Adem\u00e1s, se puede estratificar por<br \/>\ntipo de garant\u00eda. Por ejemplo, Altman y Pasternack, 2006, han compilado las tasas de recupero<br \/>\npromedio ponderado para bonos de alto riesgo del mercado de EEUU, por antig\u00fcedad,<br \/>\npara el periodo 2000-2005 (Cuadro 3.1).<br \/>\nLas clases de bonos de m\u00e1s alto rango, los de mayor antig\u00fcedad o senior y los que poseen<br \/>\ngarant\u00edas, tienen mayores tasas de recupero que los promedios generales. En el a\u00f1o 2005, la<br \/>\ntasa de recupero media para los bonos senior garantizados era de 76,50% respecto del valor<br \/>\noriginal de la deuda. Para los bonos senior no garantizados su tasa de recupero era de<br \/>\n45,88%. Y para los bonos senior subordinados, 32,67%. Adicionalmente, este cuadro muestra<br \/>\nun incremento de la tasa de recupero promedio hasta 60,55% del valor de la deuda original<br \/>\npara el a\u00f1o 2005. Sustancialmente superior a la media de 26,74% del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_311.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4375\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_311-300x125.jpg\" alt=\"grafico_31\" width=\"581\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_311-300x125.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_311.jpg 623w\" sizes=\"(max-width: 581px) 100vw, 581px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, en el caso de los mercados de bonos soberanos hay mucho menos evidencia<br \/>\nemp\u00edrica en comparaci\u00f3n con las tasas de recupero hist\u00f3ricas disponibles para el caso de los<br \/>\nbonos corporativos. Adem\u00e1s, las Tasas de recupero de los bonos soberanos no pueden ser<br \/>\ndirectamente sustituidas por las Tasas de recupero de los bonos corporativos con el fin de<br \/>\nestimar las probabilidades de cesaci\u00f3n de pagos de los gobiernos dado que existen diferencias<br \/>\ncualitativas. Por ejemplo, los pa\u00edses en desarrollo son m\u00e1s estables que las empresas, no<br \/>\nentran en cesaci\u00f3n de pagos con la frecuencia que lo hacen las corporaciones, son menos en<br \/>\ncantidad y por lo general no desaparecen como es el caso de las empresas cuando quiebran.<br \/>\nPor otra parte, los bonos soberanos de los pa\u00edses en desarrollo se emiten en pa\u00edses como<br \/>\nEEUU y el Reino Unido, bajo jurisdicci\u00f3n legal completamente diferente y una capacidad de<br \/>\nhacer cumplir los compromisos asumidos completamente diferentes en comparaci\u00f3n con los<br \/>\nbonos corporativos. En s\u00edntesis, los bonos soberanos no son uniformemente comparables con<br \/>\nlos bonos corporativos. En algunos casos, para estimar la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\nde un pa\u00eds se utiliza la evidencia de los datos generados por crisis financieras precedentes,<br \/>\ntales como las de M\u00e9xico en 1995, Rusia en 1998 y Brasil en 1999. Pero este m\u00e9todo contiene<br \/>\nsupuestos de otros casos sobre las tasas de recupero hist\u00f3ricas. Esta evidencia no tiene en<br \/>\ncuenta las condiciones particulares macroecon\u00f3micas del pa\u00eds sujeto al an\u00e1lisis. Por otra parte,<br \/>\nsurgen de estructuras de bonos diferentes, y por lo tanto, de distinta sensibilidad de la<br \/>\ntasa de rendimiento de los bonos frente a cambios en su precio.<br \/>\nPara evitar estos inconvenientes, este cap\u00edtulo utiliza un modelo, presentado originalmente<br \/>\npor Merrick, 2001, a fines de estimar en forma simult\u00e1nea los dos determinantes impl\u00edcitos<br \/>\nen el precio de los bonos soberanos en Argentina; la tasa de recupero (RR) y la probabilidad<br \/>\nde cesaci\u00f3n de pagos (PD). Se trata de un modelo de Forma Reducida o Reduced-form Models<br \/>\nen el cual se asume que la tasa de recupero es una fracci\u00f3n de su valor nominal o Recoveryof-<br \/>\nface value (RFV). En este caso, el acreedor recibe una fracci\u00f3n aleatoria expresada en valor<br \/>\nnominal, de inmediato, en caso de incumplimiento (Duffie, 1998). El conocimiento de ambos<br \/>\nfactores determinantes del precio de los bonos nos permite revelar la evoluci\u00f3n de las expectativas<br \/>\nde los inversores respecto de la habilidad y capacidad del gobierno para hacer frente a<br \/>\nsus obligaciones como as\u00ed tambi\u00e9n para superar un determinado periodo de crisis. El Anexo<br \/>\n3.1 detalla el modelo econom\u00e9trico.<\/p>\n<p>3.4.3 Cuerpo central emp\u00edrico<br \/>\n3.4.3.1 Descripci\u00f3n de los datos utilizados<br \/>\nSe consideraron cinco Bonos Globales nominados en d\u00f3lares, a tasa fija, con cupones semestrales<br \/>\ny amortizaci\u00f3n de la totalidad del capital al final del plazo del contrato; caracter\u00edsticas<br \/>\nque se especifican a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_341.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4376\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_341-300x108.jpg\" alt=\"grafico_34\" width=\"608\" height=\"219\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_341-300x108.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_341.jpg 504w\" sizes=\"(max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Dichos bonos no est\u00e1n garantizados, poseen una cl\u00e1usula llamada cross-default. Es decir que<br \/>\nes suficiente que uno de los bonos deje de ser pagado para que se considere que el conjunto<br \/>\nde ellos entr\u00f3 en cesaci\u00f3n de pagos. Esta cl\u00e1usula evita que se discrimine o priorice a determinados<br \/>\ngrupos de acreedores. Estos bonos fueron emitidos bajo la jurisdicci\u00f3n de los tribunales<br \/>\nde Londres, Inglaterra. El an\u00e1lisis se realiz\u00f3 a partir de precios diarios suministrados por<br \/>\nla Secretaria de Finanzas del Ministerio de Econom\u00eda de la Naci\u00f3n.<br \/>\nEl Gr\u00e1fico 3.4 muestra los precios promedios diarios de dicho bonos seleccionados como<br \/>\nrepresentativos de la econom\u00eda para el periodo bajo an\u00e1lisis. El Gr\u00e1fico 3.5 detalla la misma<br \/>\nserie considerando individualmente cada uno de los mencionados bonos. De acuerdo con el<br \/>\nGr\u00e1fico 3.4 y 3.5, entre 1 de octubre y 28 de diciembre 2001, los valores de mercado de los<br \/>\nbonos registraron una tendencia a la baja. El valor de mercado promedio de los bonos se<br \/>\nredujo de 59,5 d\u00f3lares a 27,6 d\u00f3lares por cada 100 d\u00f3lares de valor nominal.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_351.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4377\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_351-300x183.jpg\" alt=\"grafico_35\" width=\"474\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_351-300x183.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_351.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_361.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4378\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_361-300x194.jpg\" alt=\"grafico_36\" width=\"447\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_361-300x194.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_361.jpg 608w\" sizes=\"(max-width: 447px) 100vw, 447px\" \/><\/a><\/p>\n<p>3.4.3.2 Resultados de las estimaciones<br \/>\nLas estimaciones generadas por el modelo permiten la individualizaci\u00f3n del par\u00e1metro ,<br \/>\npor la tasa de recupero o valor de recupero del bono por cada 100 d\u00f3lares de valor nominal y<br \/>\nde los par\u00e1metros alpha ( ) y beta ( ) que constituyen las probabilidades de cesaci\u00f3n de<br \/>\npagos. Las probabilidades de cesaci\u00f3n de pagos denominadas con el par\u00e1metro alpha ( )<br \/>\nhacen referencia a una probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos instant\u00e1nea. Es decir, a la probabilidad<br \/>\nde que esa cesaci\u00f3n de pagos ocurra ese mismo d\u00eda. El par\u00e1metro beta ( ) hace referencia<br \/>\na la tasa en la cual esa probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos se puede incrementar en el<br \/>\ntiempo, dado ese conjunto de precio de los bonos. Las estimaciones de ambos determinantes<br \/>\ndel precio de los bonos, las tasas de recupero o Recovery Ratesy las probabilidades de cesaci\u00f3n<br \/>\nde pagos instant\u00e1neas, denominada Alpha, se presentan en el Gr\u00e1fico 3.6. Todos los<br \/>\nbetas estimados son iguales a cero, incluso teniendo en cuenta dos o m\u00e1s d\u00edgitos despu\u00e9s de<br \/>\nla coma (por lo que estas estimaciones no se reportan). Este tipo de resultado es muy similar<br \/>\na los obtenidos por Merrick, 2001 en su trabajo. El Anexo 3.2 presenta un ejemplo que muestra<br \/>\nlos resultados estimados bas\u00e1ndose en los valores de mercado de los cinco bonos soberanos<br \/>\npara el 01 de octubre 2001.<br \/>\nEl Gr\u00e1fico 3.6 muestra que el valor de recupero estimado se redujo de 28,5 d\u00f3lares a 20,1<br \/>\nd\u00f3lares; alcanzando su nivel m\u00e1ximo de 40,9 d\u00f3lares el 19 de octubre y su nivel m\u00ednimo de<br \/>\n14,6 d\u00f3lares el 23 de noviembre. Al mismo tiempo, la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\ninstant\u00e1nea registr\u00f3 un incremento pasando de 14,8% a 40,4%; alcanzando su nivel m\u00e1ximo<br \/>\nde 45,5% el 21 de diciembre y el m\u00ednimo de 13,3% el 19 de octubre. Cabe se\u00f1alar que las<br \/>\nestimaciones realizadas para el 19 de octubre sugieren un nivel m\u00e1ximo para el valor de recupero<br \/>\nde 40,9 d\u00f3lares y una probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos m\u00ednima de 13,3%. Por otro<br \/>\nlado, el 21 de diciembre la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos instant\u00e1nea registraba su nivel<br \/>\nm\u00e1ximo de 45,5%, mientras que el valor de recupero sigue siendo uno de los m\u00e1s bajos de la<br \/>\nmuestra, 20,8 d\u00f3lares. Durante el \u00faltimo trimestre de 2001, ambos determinantes impl\u00edcitos<br \/>\nen el precio de los bonos se vuelven relevantes en la explicaci\u00f3n de la volatilidad y tendencia<br \/>\ndescendente en el valor de mercado de bonos. Como se puede observar registran una corre-<\/p>\n<p>laci\u00f3n negativa. El Gr\u00e1fico 3.7 muestra los resultados de la estimaci\u00f3n presentando las l\u00edneas<br \/>\nde tendencia.<br \/>\nEntre el 19 de octubre y el 21 de diciembre de 2001 se abre una ventana que permite ver m\u00e1s<br \/>\nclaramente esta correlaci\u00f3n negativa entre ambos determinantes impl\u00edcitos dado que el 19<br \/>\nde octubre de 2001 los precios de mercado de los cinco bonos alcanzan su nivel m\u00e1ximo en el<br \/>\ntrimestre analizado (Gr\u00e1fico 3.5). Desde esa fecha y hasta el 21 de diciembre, los valores de<br \/>\nmercado de los bonos registraron una tendencia estable hacia la baja. Por lo tanto, es posible<br \/>\nobservar que los valores de recupero comienzan en 40,9 d\u00f3lares para descender hasta 20,8<br \/>\nd\u00f3lares mientras que probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos comienza en 13,3%, hasta alcanzar el<br \/>\n45,5%. (Gr\u00e1ficos 3.8, 3.8.a y 3.8.b).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_371.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4379\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_371-300x217.jpg\" alt=\"grafico_37\" width=\"512\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_371-300x217.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_371.jpg 499w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_381.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4380\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_381-300x222.jpg\" alt=\"grafico_38\" width=\"531\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_381-300x222.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_381-245x180.jpg 245w\" sizes=\"(max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_391.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4381\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_391-300x186.jpg\" alt=\"grafico_39\" width=\"606\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_391-300x186.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_391.jpg 617w\" sizes=\"(max-width: 606px) 100vw, 606px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_401.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4382\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_401-300x220.jpg\" alt=\"grafico_40\" width=\"541\" height=\"397\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_401-300x220.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_401-245x180.jpg 245w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_401.jpg 527w\" sizes=\"(max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_411.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4383\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_411-300x197.jpg\" alt=\"grafico_41\" width=\"592\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_411-300x197.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_411.jpg 569w\" sizes=\"(max-width: 592px) 100vw, 592px\" \/><\/a><\/p>\n<p>De acuerdo a estimaciones no reportadas surge que durante el primer semestre de 2001, la<br \/>\nvariaci\u00f3n en los precios de los bonos era explicada en su totalidad por la variaci\u00f3n de la tasa o<br \/>\nvalor de recupero mientras que la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos instant\u00e1nea era nula. El<br \/>\ndeterioro de las condiciones macroecon\u00f3micas y crediticias del gobierno se traducen en una<br \/>\nreducci\u00f3n de su precio debido a que en el hipot\u00e9tico caso de una cesaci\u00f3n de pagos la proporci\u00f3n<br \/>\nde la deuda que los acreedores pueden recuperar es menor aunque ese eventual<br \/>\nescenario ten\u00eda desde el punto de vista de los acreedores una probabilidad nula. En el curso<br \/>\ndel tercer trimestre de 2001 la probabilidad de un evento de cesaci\u00f3n de pagos comenzaba a<br \/>\nadquirir valores superiores a cero. Finalmente, durante el cuarto trimestre de 2001 resulta<br \/>\ninteresante, desde el punto de vista acad\u00e9mico, revelar el modo en que ambos determinantes<br \/>\npasan a ser relevantes para explicar la ca\u00edda en los precios de mercado. Estas estimaciones<br \/>\nrevelan la evoluci\u00f3n de las expectativas del mercado; de los inversores. A partir del segundo<br \/>\nsemestre del 2001 comenzaron a dudar seriamente sobre las posibilidades reales de<br \/>\n\u00e9xito que le quedaba al gobierno para revertir la crisis; a pesar de todos los esfuerzos realizados.<br \/>\nSi bien el an\u00e1lisis espec\u00edfico de la crisis de los pa\u00edses europeos (tales como Grecia, Espa\u00f1a<br \/>\ne Italia, entre otros) excede el alcance de este libro, esta es la l\u00ednea de an\u00e1lisis que sugiere<br \/>\neste libro para la evaluaci\u00f3n de las pol\u00edticas econ\u00f3micas que sucesivamente fueron implementadas.<br \/>\nEl siguiente cuadro muestra las fechas de cambio de las calificaciones crediticias<br \/>\nde Standard &amp; Poor&#8217;s vis-\u00e1-vis la evoluci\u00f3n de los valores de recupero estimados para el cuarto<br \/>\ntrimestre de 2001.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_421.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4384\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_421-300x109.jpg\" alt=\"grafico_42\" width=\"694\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_421-300x109.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_421.jpg 612w\" sizes=\"(max-width: 694px) 100vw, 694px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Dicho cuadro revela las ca\u00eddas de los valores de recupero en la medida que se deterioran las<br \/>\ncondiciones macroecon\u00f3micas del gobierno y por lo tanto su calidad crediticia.<br \/>\n3.4.4 Contribuciones al an\u00e1lisis emp\u00edrico<br \/>\n3.4.4.1 Valores estimados versus realizados<br \/>\nPara un correcto an\u00e1lisis de los datos, es importante colocar el modelo en su entorno pol\u00edtico<br \/>\ny contexto en general. He aqu\u00ed una breve cr\u00f3nica de los acontecimientos que condujeron a la<br \/>\ncrisis: el 20 de diciembre de 2001, el Ministro de Econom\u00eda y el Presidente, Dr. Fernando De<br \/>\nLa R\u00faa presentan sus respectivas renuncias. El 21 de diciembre, el presidente del Senado, Dr.<br \/>\nRam\u00f3n Puerta, se hace cargo de la presidencia del pa\u00eds en forma provisional por un periodo<br \/>\nde 48 horas. El 23 de diciembre, el Dr. Adolfo Rodr\u00edguez Sa\u00e1 es nombrado presidente. El 24 de<br \/>\ndiciembre, se anuncia la insolvencia del pa\u00eds, en una sesi\u00f3n especial del Congreso Nacional.<br \/>\nEste trabajo asume que Argentina entr\u00f3 en cesaci\u00f3n de pagos 20 de diciembre4. Los valores<br \/>\npromedios de mercado registrados a partir del 21 de diciembre, la fecha que los inversores<br \/>\nconsideran que Argentina dej\u00f3 de pagar, se convierten en los valores de recupero reales de la<br \/>\ndeuda soberana. Hay que recordar que el valor de recupero es la cantidad pagada a los tenedores<br \/>\nde bonos inmediatamente tras la cesaci\u00f3n de pagos. Por lo tanto, el valor de recupero<br \/>\nse puede interpretar como el valor presente esperado de los flujos de efectivo que van a ser<br \/>\nreprogramados (Merrill Lynch, 2000). Los datos y resultados de las estimaciones antes y despu\u00e9s<br \/>\ndel ajuste del mercado se pueden resumir de la siguiente manera:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_431.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4385\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_431-300x122.jpg\" alt=\"grafico_43\" width=\"625\" height=\"254\" \/><\/a><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4 Un d\u00eda despu\u00e9s el valor promedio de mercado de los bonos ajusta cayendo de 30,2 d\u00f3lares 26,5 d\u00f3lares; la reducci\u00f3n<br \/>\ndel precio medio del mercado alcanz\u00f3 el 11,7%. El 26 de diciembre, despu\u00e9s del anuncio oficial de la cesaci\u00f3n de<br \/>\npagos, el precio promedio de mercado se reduce de 25,8 d\u00f3lares a 26,5 d\u00f3lares, un 2,6%.<br \/>\n5 Sturzenegger y Zettelmeyer (2007) presenta una base de datos de valores de recupero para un importante grupo de<br \/>\npa\u00edses que ha reestructurado o renegociado su deuda soberana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.4.4.2 Valores de recupero de soberanos versus corporativos<br \/>\nLos valores de recupero estimados en bonos soberanos podr\u00edan ser comparado con los valores<br \/>\nde recupero de los bonos corporativos. El valor de recupero promedio estimado en este<br \/>\ncap\u00edtulo para la Argentina en diciembre de 2001 (21,7 d\u00f3lares) es similar a los valores de<br \/>\nrecupero de los bonos senior subordinados (18,4 d\u00f3lares) para el mismo a\u00f1o (v\u00e9ase el Cuadro<br \/>\n3.1). N\u00f3tese que en 2001 se registraron los valores de recupero especialmente bajos para<br \/>\ntodos los tipos de deuda. Los valores de recupero estimados para Rusia en agosto de 1998<br \/>\n(27,3 d\u00f3lares) y Argentina en diciembre de 2001 (21,7 d\u00f3lares) resultan ser m\u00e1s bajos incluso<br \/>\nque los promedios generales y las medianas del periodo para el caso de las obligaciones negociables<br \/>\nsubordinadas (Cuadro 3.5). Sin embargo, el valor de recupero estimado para el caso<br \/>\nde Argentina en agosto de 1998 (51,2 d\u00f3lares) era mucho m\u00e1s cercano a la de los bonos corporativos<br \/>\nsenior garantizados (57,4 d\u00f3lares) y muy superior a bonos corporativos senior no<br \/>\ngarantizados (Cuadro 3.5).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_441.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4386\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_441-300x82.jpg\" alt=\"grafico_44\" width=\"673\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_441-300x82.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_441.jpg 631w\" sizes=\"(max-width: 673px) 100vw, 673px\" \/><\/a><\/p>\n<p>3.4.4.3 Valores de recupero de soberanos: Rusia versus Argentina<br \/>\nAl comparar los resultados de la estimaci\u00f3n con los estimados por Merrick para el caso de<br \/>\nRusia y Argentina durante la crisis rusa de Agosto 1998 surge que los valores de recupero<br \/>\nestimados para Rusia antes de la devaluaci\u00f3n de su moneda y el anuncio de cesaci\u00f3n de pagos,<br \/>\neran muy similares a los de Argentina en el 2001 frente al mismo escenario. En promedio,<br \/>\nestos valores fueron de US$27,3 y US$21,5, respectivamente. Bajo estas circunstancias,<br \/>\nlos dos pa\u00edses registraron una prima de riesgo pa\u00eds que iba desde 5.000 pb a 6.000 pb. Sin<br \/>\nembargo, durante la crisis rusa de 1998, Argentina conservaba un valor de recupero significativamente<br \/>\nsuperior si se los compara con los de Rusia de agosto de 1998. En el contexto de la<br \/>\ncrisis rusa Argentina registraba una prima de riesgo pa\u00eds que iba desde los 600 puntos b\u00e1sicos<br \/>\na 750 puntos b\u00e1sicos y un valor promedio de recupero de 51,2 d\u00f3lares. Los bonos soberanos<br \/>\nde pa\u00edses emergentes que enfrentan condiciones macroecon\u00f3micas inestables sufren una<br \/>\nreducci\u00f3n significativa en su valor de recupero que asciende a aproximadamente el 50% en<br \/>\ncomparaci\u00f3n con los bonos emitidos en los pa\u00edses con fundamentos macroecon\u00f3micos estables<br \/>\ny un valor de la moneda estable, como fue el caso de la Argentina en agosto de 1998. El<br \/>\ncuadro siguiente resume los datos:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_461.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4387\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_461-300x90.jpg\" alt=\"grafico_46\" width=\"507\" height=\"152\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_461-300x90.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_461.jpg 432w\" sizes=\"(max-width: 507px) 100vw, 507px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Entre el 23 de julio y el 14 de agosto 1998, la probabilidad de cesaci\u00f3n de pago instant\u00e1nea<br \/>\nen Rusia registr\u00f3 un aumento pasando del 5% al 45% mientras que en Argentina registr\u00f3 un<br \/>\nligero aumento pasando de 5% al 15%. Esto contrasta con el aumento estimado en este cap\u00ed-<\/p>\n<p>tulo entre el 19 de octubre y 20 de diciembre 2001. Dicha probabilidad pas\u00f3 de 13% a 34%,<br \/>\ncon un m\u00e1ximo de 39% el 18 de diciembre de 2001. En los tres casos el par\u00e1metro se mantuvo<br \/>\ncercano a cero6.<br \/>\nLa evidencia emp\u00edrica sugiere que reducciones significativas en los valores de recupero se<br \/>\nexplican por el aumento en la probabilidad corriente de no pago cuando los valores de mercado<br \/>\nde bonos registran una tendencia negativa. La estructura de plazos temporales no parece<br \/>\ndesempe\u00f1ar un papel importante. Es valioso destacar que tanto los valores de recupero<br \/>\nrusos como argentinos y las probabilidades de cesaci\u00f3n de pago se estimaron para los eurobonos<br \/>\ndenominados en d\u00f3lares y utilizando la misma metodolog\u00eda en todos los casos presentados<br \/>\nen esta investigaci\u00f3n; lo cual los vuelve claramente comparables entre s\u00ed.<br \/>\nAl analizar las condiciones macroecon\u00f3micas a trav\u00e9s de la devaluaci\u00f3n del tipo de cambio,<br \/>\nlos datos sugieren que los pa\u00edses que registran bajos valores de recupero impl\u00edcitos en los<br \/>\nbonos y alta probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos han sido testigos de un deterioro profundo en<br \/>\nsu moneda local en los a\u00f1os posteriores a la crisis. Lo contrario parece ser verdad para el caso<br \/>\nde pa\u00edses que registran altos valores de recupero impl\u00edcitos en los bonos y baja probabilidad<br \/>\nde cesaci\u00f3n de pagos. El siguiente cuadro muestra algunos datos macroecon\u00f3micos registrados<br \/>\ndespu\u00e9s de la crisis:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_481.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4388\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_481-300x128.jpg\" alt=\"grafico_48\" width=\"558\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_481-300x128.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_481.jpg 587w\" sizes=\"(max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n ha proporcionado nueva evidencia emp\u00edrica descomponiendo los valores de<br \/>\nmercado de los bonos en sus determinantes impl\u00edcitos. Estas estimaciones ayudan a conocer<br \/>\ny evaluar la percepci\u00f3n de los inversionistas sobre las condiciones macroecon\u00f3micas, as\u00ed<br \/>\ncomo la capacidad del gobierno para superar una posible crisis.<\/p>\n<p>3.4.4.4 Recomendaciones para la renegociaci\u00f3n de la deuda<br \/>\nTomando como base el valor de recupero estimado a trav\u00e9s del modelo de 21,7 d\u00f3lares,<br \/>\nasumiendo una tasa libre de riesgo de 2% anual, que preserva la estructura de los bonos actuales,<br \/>\nse realiza una quita de la deuda o haircut del 70% sobre el capital de la deuda, resultar\u00eda<br \/>\nque Argentina supera el escenario de cesaci\u00f3n de pagos pasando a pagar prima de riesgo<br \/>\npa\u00eds de alrededor de 1960 puntos b\u00e1sicos (pb) mientras que Rusia lo hizo mediante el pago de<br \/>\n1000 pb. El siguiente cuadro resume los datos de entrada y los resultados:<\/p>\n<hr \/>\n<p>6 Entre el 23 de julio y el 14 de agosto 1998, el par\u00e1metro \u03b2 registr\u00f3 una media de 0,0072 para el caso de Rusia y de<br \/>\n0,0063 para el caso de Argentina. En el caso de Argentina en 2001, el par\u00e1metro \u03b2 es igual a cero hasta el segundo<br \/>\ndecimal.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_491.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4389\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_491-300x100.jpg\" alt=\"grafico_49\" width=\"636\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_491-300x100.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_491.jpg 555w\" sizes=\"(max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Este resultado implica que los nuevos bonos que resultan de ese supuesto de reestructuraci\u00f3n,<br \/>\npagar\u00edan una tasa promedio de rentabilidad del 21,6%anual. Dicho rendimiento se compone<br \/>\nde 2% de la tasa de libre de riesgo m\u00e1s el spread de riesgo pa\u00eds habr\u00eda alcanzado el<br \/>\n19,6% (1960 puntos b\u00e1sicos). Una prima de riesgo tan elevada despu\u00e9s de una reestructuraci\u00f3n<br \/>\nde deuda resulta riesgosa o incluso inviable para desarrollo econ\u00f3mico sustentable de un<br \/>\npa\u00eds. Esto sugiere o exige la necesidad de realizar una quita de la deuda que sea consistente<br \/>\ncon el largo plazo. Para realizar una quita superior al 70% del valor del capital de la deuda<br \/>\nresulta necesario pagar cupones de inter\u00e9s m\u00e1s bajos y una estructura de plazos de vencimiento<br \/>\nmayor.<br \/>\nFinalmente, despu\u00e9s de un periodo de tres a\u00f1os de renegociaciones, los acreedores aceptaron<br \/>\nla oferta argentina de tomar una p\u00e9rdida del 65% sobre el principal, el doble de la media<br \/>\nde la quita en los \u00faltimos incumplimientos soberanos, y del 75% considerando el valor presente<br \/>\nneto de la deuda soberana. Es decir, luego de incorporar los efectos de los cupones y<br \/>\nplazos de vencimientos. En otros procesos de reestructuraci\u00f3n de deuda, los acreedores tuvieron<br \/>\nque aceptar un recorte en el principal, un alargamiento de la madurez de los bonos, o<br \/>\nuna reducci\u00f3n en los pagos de intereses Argentina logr\u00f3 renegociar los tres ofreciendo un<br \/>\nbono por un plazo de 42 a\u00f1os.<br \/>\nCuando un pa\u00eds se declara insolvente, un marco general para analizar sus opciones consta de<br \/>\ndos puntos: (i) La deuda debe ser reestructurada para lograr la sustentabilidad financiera y<br \/>\necon\u00f3mica a largo plazo. (ii) el pa\u00eds debe implementar pol\u00edticas econ\u00f3micas en un contexto de<br \/>\ncrisis.<br \/>\n3.4.5 Argentina 2001: Escenario de cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\n3.4.5.1 Costos y pol\u00edticas econ\u00f3micas de la cesaci\u00f3n de pagos<br \/>\nPara servir el resto del mandato del expresidente De la R\u00faa, el Congreso de Argentina eligi\u00f3<br \/>\ncomo presidente a Eduardo Duhalde, quien hab\u00eda sido segundo por detr\u00e1s de De la R\u00faa en las<br \/>\nelecciones presidenciales de 1999. El plazo original del presidente De la R\u00faa iba a ser hasta<br \/>\ndiciembre de 2003: Pero el 2 de julio de 2002, Duhalde anunci\u00f3 que iba a renunciar el 25 de<br \/>\nmayo de 2003 y no postularse para un segundo mandato. El 27 de abril, los dos m\u00e1s votados<br \/>\nentre todos los candidatos eran Carlos Menem y N\u00e9stor Kirchner. El 14 de mayo, Menem<br \/>\nanunci\u00f3 que se retirar\u00eda de la segunda vuelta electoral porque las encuestas lo mostraban<br \/>\nperdedor frente a Kirchner. Por lo tanto, este \u00faltimo asumi\u00f3 la presidencia el 25 de mayo de<br \/>\n2003.<br \/>\nLa econom\u00eda de Argentina se contrajo un 4,4% en 2001 y un 10,9% m\u00e1s en 2002. La tasa de<br \/>\ndesempleo se elev\u00f3 a 23,6% (17,8% si se cuentan como personas empleadas las que trabajan<br \/>\nen programas de ayuda de emergencia del gobierno). En 2002, los salarios reales (ajustados<br \/>\npor inflaci\u00f3n) cayeron un 23,7%. Las quiebras alcanzaron niveles r\u00e9cord en 2002. Los bancos<br \/>\nsufrieron la pesificaci\u00f3n que decret\u00f3 el gobierno. Los pasivos bancarios (dep\u00f3sitos) fueron<br \/>\nconvertidos de d\u00f3lares a pesos a un tipo de cambio de 1,40 pesos por d\u00f3lar, mientras que los<\/p>\n<p>activos (cr\u00e9ditos) a la conversi\u00f3n a 1 peso por d\u00f3lar. Esto acab\u00f3 con gran parte del capital de<br \/>\nlos bancos7. Empresas de servicios p\u00fablicos sufrieron la pesificaci\u00f3n de los contratos que<br \/>\nhab\u00edan sido nominados en d\u00f3lares. Los contratos preexistentes con el gobierno fijaban las<br \/>\ntarifas de los servicios p\u00fablicos en d\u00f3lares. El gobierno de Duhalde hab\u00eda anulado los contratos.<br \/>\nLa opini\u00f3n predominante entre los observadores econ\u00f3micos dentro y fuera de Argentina era<br \/>\nque el tipo de cambio fijo, uno a uno del peso con respecto al d\u00f3lar se encontraba a la base<br \/>\nde la sobrevaluaci\u00f3n del peso, haciendo que las exportaciones argentinas no sean competitivas<br \/>\nlo cual imped\u00eda una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica impulsada por las exportaciones. Bajo la Ley<br \/>\nde Emergencia P\u00fablica y Reforma del R\u00e9gimen Cambiario (6 de enero de 2002) y otras medidas<br \/>\nrelacionadas, el gobierno puso fin a la convertibilidad, devalu\u00f3 el peso fij\u00e1ndolo a la paridad<br \/>\nde 1,40 pesos por d\u00f3lar, y m\u00e1s tarde lo dej\u00f3 flotar permitiendo una mayor depreciaci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed, el tipo de cambio, que se depreci\u00f3 pasando de 1 peso por d\u00f3lar a casi 4 pesos por d\u00f3lar a<br \/>\nmediados de 2002, era de aproximadamente 2,90 pesos por d\u00f3lar a principios de junio de<br \/>\n2003. En 2002, la inflaci\u00f3n en los precios al consumidor fue de 41%. La tasa de inflaci\u00f3n fue<br \/>\nmucho menor que la tasa de depreciaci\u00f3n del peso, en parte porque la econom\u00eda estaba tan<br \/>\ndeprimida que los vendedores no pod\u00edan subir los precios sin perder ventas, y en parte porque<br \/>\nlos servicios p\u00fablicos estaban sujetos a controles de precios. El \u00edndice de precios mayoristas<br \/>\nque tiene un menor n\u00famero de productos sujetos a controles de precios, hab\u00eda aumentado<br \/>\nun 125,2%. Sin embargo, a diferencia de la \u00faltima grave depreciaci\u00f3n de la moneda de<br \/>\n1989, la inflaci\u00f3n sali\u00f3 de control. La recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica comenz\u00f3 alrededor de agosto<br \/>\nde 2002 (Cuadro 3.9). Inicialmente era fr\u00e1gil pero posteriormente fue cobrando fuerzas mientras<br \/>\nque la mejora en los t\u00e9rminos de intercambio (es decir en el precio de productos exportables<br \/>\nde Argentina) jug\u00f3 un rol significativo en la mejora de la competitividad y el ingreso de<br \/>\ndivisas al pa\u00eds.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_501.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4390\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_501-300x125.jpg\" alt=\"grafico_50\" width=\"559\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_501-300x125.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_501.jpg 594w\" sizes=\"(max-width: 559px) 100vw, 559px\" \/><\/a><\/p>\n<p>3.4.5.2 Composici\u00f3n de la deuda p\u00fablica<br \/>\nEn diciembre de 2001, el gobierno argentino se derrumb\u00f3 en medio de una recesi\u00f3n econ\u00f3mica<br \/>\ny reclamos sociales dejando as\u00ed de pagar sus deudas. No era la primera vez, pero en esa<br \/>\noportunidad se produc\u00eda la mayor cesaci\u00f3n de pagos de un soberano de la historia econ\u00f3mica<br \/>\nmoderna. El gobierno argentino deb\u00eda 195.500 millones de d\u00f3lares en bonos y pr\u00e9stamos. La<br \/>\ncartera de deuda se pod\u00eda clasificar de la siguiente forma: (i) Deuda al d\u00eda, sin atrasos (los<br \/>\nplazo de vencimiento se cumpl\u00edan y se seguir\u00edan cumpliendo) (ii) Deuda morosa en espera<\/p>\n<hr \/>\n<p>7 El Scotiabank Quilmes, de propiedad canadiense, y el Credit Agricole, de propiedad francesa, se retiraron del mercado<br \/>\nen lugar de inyectar m\u00e1s capital para compensar a los depositantes por las p\u00e9rdidas que el gobierno les hab\u00eda<br \/>\nocasionado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(deuda en cesaci\u00f3n de pagos la cual no entraba en el proceso reestructuraci\u00f3n) y (iii) Deuda<br \/>\nmorosa a reestructurar (Cuadro 3.10).<br \/>\nEn la primera categor\u00eda, con excepci\u00f3n de las obligaciones que incumben a las organizaciones<br \/>\ninternacionales, la mayor\u00eda de esta deuda est\u00e1 en manos de los argentinos y fue totalmente<br \/>\n\u00abpesificada\u00bb. El incumplimiento en el pago de las instituciones financieras internacionales no<br \/>\nera una opci\u00f3n realista dado que tal omisi\u00f3n hubiera puesto a Argentina en un peque\u00f1o grupo<br \/>\nde pa\u00edses a los cuales se los excluye por completo del financiamiento externo. Esto deja<br \/>\ndos categor\u00edas de deuda en cesaci\u00f3n de pagos. La menor de las dos es de 6.700 millones de<br \/>\nd\u00f3lares. La mayor\u00eda de esa deuda es bilateral y contra\u00edda directamente con pa\u00edses (Club de<br \/>\nPar\u00eds) y algunos pr\u00e9stamos de la banca comercial. Esta deuda no formaba parte del proceso<br \/>\nde reestructuraci\u00f3n. Las cifras importantes de la renegociaci\u00f3n de la deuda son las que se<br \/>\nresumen en el tercer grupo. Se trata de 81.200 millones de d\u00f3lares en bonos a su valor nominal<br \/>\ncuyos vencimientos Argentina no cumpl\u00eda desde diciembre de 2001. En enero de 2005, los<br \/>\nintereses devengados se estimaban en 25.000 millones de d\u00f3lares. Por lo tanto, el valor total<br \/>\nde la deuda reestructurada que deb\u00eda evaluarse era de 104.100 millones de d\u00f3lares (el 53%<br \/>\nde la deuda p\u00fablica total). Los argentinos eran los m\u00e1s expuestos dado que pose\u00edan un 47%<br \/>\ndel valor nominal total de deuda a reestructurar (sin incluir intereses). La mayor\u00eda de la deuda<br \/>\nestaba en manos de fondos de pensiones y bancos. Luego se encontraban los europeos con el<br \/>\n35% de la deuda (concentrados mayormente en Italia, Suiza y Alemania), EE.UU. con el 12%<br \/>\nde la deuda en manos de fondos de inversiones, compa\u00f1\u00edas de seguros y otros institucionales<br \/>\ny finalmente, Asia y Am\u00e9rica Latina (excluyendo Argentina) representaban el 3,7% y el 2,5%;<br \/>\nrespectivamente.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_310.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4391\" src=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_310-300x217.jpg\" alt=\"grafico_310\" width=\"520\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_310-300x217.jpg 300w, https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/wp-content\/uploads\/grafico_310.jpg 605w\" sizes=\"(max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/a><\/p>\n<p>3.5 Consideraciones finales<br \/>\nEl presente capitulo realiz\u00f3 un an\u00e1lisis emp\u00edrico aplicando un modelo econom\u00e9trico que permite<br \/>\nestimar en forma simult\u00e1nea la probabilidad de cesaci\u00f3n de pagos y el valor de recupero<\/p>\n<p>de bonos soberanos a partir de la evoluci\u00f3n de sus precios de mercado. Se analiz\u00f3 el caso de<br \/>\nla crisis de Argentina de 2001 durante el periodo de mayor estr\u00e9s, cuarto trimestre de 2001,<br \/>\nsiendo el 19 de octubre el d\u00eda en que se registr\u00f3 el nivel m\u00e1ximo para el valor de recupero de<br \/>\nlos bonos soberanos (40,9 d\u00f3lares por cada 100 de valor nominal) y una probabilidad de cesaci\u00f3n<br \/>\nde pagos relativamente baja (13,3%). Luego, el 21 de diciembre la probabilidad de cesaci\u00f3n<br \/>\nde pagos registraba su nivel m\u00e1ximo de 45,5%, mientras que el valor de recupero pasa a<br \/>\nser uno de los m\u00e1s bajos, 20,8 d\u00f3lares. Ambos determinantes registraron una correlaci\u00f3n<br \/>\nnegativa y revelan la evoluci\u00f3n de las expectativas de los inversores sobre las condiciones<br \/>\nmacroecon\u00f3micas y la capacidad del gobierno para resolver una crisis. Tomando como base el<br \/>\nvalor de recupero estimado a trav\u00e9s del modelo, de 21,7 d\u00f3lares y asumiendo que se realiza<br \/>\nuna quita de la deuda del 70% sobre el su capital, result\u00f3 que la Argentina hubiera superado<br \/>\nel escenario de cesaci\u00f3n de pagos con una prima de riesgo pa\u00eds de alrededor de 1.960 puntos<br \/>\nb\u00e1sicos (pb) mientras que Rusia lo hizo mediante el pago de 1.000 pb. Salir de un periodo de<br \/>\nrestructuraci\u00f3n de deuda pagando una prima de riesgo tan elevada puede resultar riesgoso o<br \/>\nincluso inviable para el desarrollo econ\u00f3mico de un pa\u00eds. Esto sugiere o revela la necesidad de<br \/>\nrealizar una quita de la deuda que sea consistente con el desarrollo de largo plazo de esta<br \/>\neconom\u00eda. Es decir, realizar una quita superior al 70% del valor del capital, pagar cupones de<br \/>\ninter\u00e9s m\u00e1s bajos y una estructura de plazos de vencimiento mayor. Argentina alcanz\u00f3 este<br \/>\nobjetivo satisfactoriamente luego de varios a\u00f1os de negociaciones. Si bien el an\u00e1lisis espec\u00edfico<br \/>\nde la crisis de los pa\u00edses europeos (tales como Grecia, Espa\u00f1a, Portugal e Irlanda) excede el<br \/>\nalcance de este cap\u00edtulo, esta es la l\u00ednea de an\u00e1lisis que sugiere este cap\u00edtulo para la evaluaci\u00f3n<br \/>\nde las pol\u00edticas econ\u00f3micas que sucesivamente fueron implementadas.<\/p>\n<p>Anexo 3: Descripci\u00f3n del modelo de valuaci\u00f3n y resultados del Solver<br \/>\nA3.1 Anexo 1: Descripci\u00f3n del modelo de valuaci\u00f3n<br \/>\nSe trata de un Modelo de Valuaci\u00f3n para bonos con N periodos, formado por cuatro elementos.<br \/>\nEl primero de ellos es la estructura del bono compuesto por los cupones y el principal,<br \/>\ndenotando ( Imagen ) como al monto del cup\u00f3n pagado en el periodo (Imagen) y (Imagen) al monto del principal<br \/>\npagado a vencimiento en el periodo .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3.2 Proceso de integraci\u00f3n y riesgos 3.2.1 Proceso reciente de integraci\u00f3n financiera Los pa\u00edses en desarrollo participaron del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3610,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[50],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628"}],"collection":[{"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3628"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4392,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628\/revisions\/4392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bolsacba.com.ar\/buscador\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}