SECTOR AGROPECUARIO Y AGROINDUSTRIAL

CAPÍTULO 15: SECTOR AGROPECUARIO Y AGROINDUSTRIAL

 

La disponibilidad de una importante superficie agrícola y condiciones de clima templado favorables para el desarrollo de la producción primaria de alimentos permitieron que los sectores agropecuario y agroindustrial constituyeran históricamente uno de los principales rubros de la actividad económica del país. 

Las estimaciones de un nuevo escenario internacional respecto a la demanda de alimentos hace preciso analizar con profundidad la actual situación del sector y la elaboración de un plan estratégico a los fines de convertir la creciente necesidad de alimentos en el mundo en una oportunidad de desarrollo. De esta manera, el desafío al cual hoy se enfrenta Argentina consiste en transformar su producción primaria en productos de alto valor agregado, siendo éstos los que el mundo demandará en los próximos años.

15.1 Introducción

A raíz del incremento en los precios internacionales de los principales commodities agrícolas observado en los últimos años y en su intento de encontrar una explicación al mismo, muchos estudios se concentraron en analizar la producción y demanda de estos bienes. La hipótesis común establecida en estos trabajos consistió en determinar si dicho incremento de precios se correspondió con un escenario de una sólida demanda -principalmente proveniente de las economías en desarrollo del sudeste asiático- frente a una lenta respuesta por el lado de la oferta.

Si bien es cierto que el aumento en el precio de los commodities(inclusive aquellos no-agrícolas) observado durante la segunda mitad del año 2007 y gran parte del año 2008 se correspondió con un período de crisis en el sector financiero internacional y la consecuente devaluación del dólar respecto al resto de las monedas, la importancia de la demanda de alimentos de las economías en desarrollo aún continúa vigente.

El crecimiento de los países asiáticos, liderados principalmente por China e India, aún confirman una demanda de alimentos sostenida, siendo aquellos países con gran disponibilidad de recursos naturales quienes tendrán una importante oportunidad de desarrollo a futuro sobre la base de la producción de estos bienes. 

En este sentido, América Latina es una de las regiones que a nivel mundial dispone de recursos naturales suficientes para aprovechar dicha oportunidad. Argentina, siendo parte de este agregado no sólo cuenta con los recursos naturales sino también con el capital humano acumulado a lo largo de toda su historia el cual contribuyó a que sea reconocida en reiteradas oportunidades como un importante proveedor de alimentos al mundo.

A lo largo de este capítulo se intentará analizar la situación actual respecto a la producción de alimentos como así también el potencial de demanda de los mismos. En la primera parte se expondrán algunas estimaciones de las principales variables que sustentan las argumentaciones respecto a un escenario favorable para aquellos países productores de alimentos frente a la creciente demanda mundial de los mismos.

La segunda parte se focalizará en la producción primaria de estos bienes, en la cual se estudiará lo ocurrido en los últimos años en Argentina y en los principales países productores sobre los cuales nuestro país se encuentra a la par.

Por último se pondrá énfasis en la producción industrial de alimentos, es decir, aquellos productos cuyo origen está ligado a la producción de bienes primarios, pero mediante un segundo proceso se transforma en un producto de mayor valor agregado. De esta manera se intentará poner énfasis en la agregación de valor a los productos primarios, evaluando el desarrollo de Argentina en este sentido y realizando en determinados casos un comparativo con otros países del resto del mundo. 

En este marco, es fundamental que Argentina cuente con un plan estratégico nacional a largo plazo que involucre a todas las cadenas productivas, en el cual se puedan plasmar objetivos precisos y el diseño de medidas de política económica apropiadas para conseguir tales fines. Para ello, es necesaria una descripción objetiva de la situación actual, reconociendo las debilidades y fortalezas de cada sector. Además de esto, este plan debe tener una visión de largo plazo y de alcance mundial que permita posicionar a Argentina en un lugar estratégico a nivel internacional. De esta manera será posible aprovechar la favorable oportunidad que presenta el mundo en términos de demanda de bienes agropecuarios y agroindustriales.

15.2 La demanda de alimentos como una oportunidad de desarrollo

En esta primera parte se analizarán algunas cuestiones que permiten sostener la hipótesis de una sólida demanda potencial de alimentos y la posibilidad de que la misma pueda ser considerada como una alternativa de desarrollo. En este sentido cobran relevancia el crecimiento poblacional y el proceso de urbanización observado a nivel mundial como así también la disponibilidad de recursos naturales para la producción de alimentos entre otros factores.

El primer punto a considerar está relacionado con el crecimiento poblacional. Ésta es una de las principales variables a tener en cuenta al momento de estudiar la demanda de alimentos. De acuerdo a lo establecido por la ONU, la población mundial estimada para el año 2010 sería de alrededor de 6.908 millones de habitantes. La mayor parte de ellos, unos 4.816 millones de personas, se encuentran residiendo en economías en desarrollo, otros 1.237 millones en economías desarrolladas y unos 853 millones en los países menos desarrollados. 

Las proyecciones de población mundial a futuro estiman un crecimiento positivo, pero más lento que el observado hasta entonces. De esta manera, la cantidad mundial de habitantes alcanzaría los 9.149 millones de personas en el año 2050, es decir, unos 2.241 millones más. Este incremento poblacional deberá ser acompañado con un aumento en la producción de alimentos lo cual confirma la necesidad de aumentar la producción de los mismos a futuro. 

Desagregando el crecimiento en este período 2010-2050, es posible observar que si bien en términos porcentuales las economías menos desarrolladas son las que más crecerán (96% más), la mayor parte de los habitantes seguirá estando en las economías en desarrollo. Éstas crecerán un 29% en dicho período alcanzando las 6.202 millones de personas al final del mismo. Por último, la población de las economías más desarrolladas tendrá un crecimiento muy bajo, cercano al 3%.

Un  hecho  particular  de este  crecimiento  es  que  el mismo es acompañado por un proceso de urbanización muy importante.  Como  se  puede observar  en  el  Gráfico  15.2, si  bien  hasta  el año  2010  la población rural superaba a la urbana,  a  partir  de  entonces sucederá lo contrario. La población urbana superará a la rural y lo hará con creces. Se estima que para el año 2050, la cantidad  de  residentes  en las  ciudades  superaría  en 3.605  millones  de  personas a la cantidad de residente en el campo. Más aún, la población rural alcanzaría un pico alrededor del año 2020 y a partir de entonces comenzaría a disminuir.

Alguna de las razones por las cuales las personas migran del campo a las ciudades se debe a que en ellas encuentran mejores condiciones de vida y oportunidades laborales. En primer lugar, el acceso a los servicios básicos tales como educación, salud, defensa y seguridad como así también los beneficios derivados de la mayor infraestructura social básica. En segundo lugar y quizá menos esenciales podrían ser las actividades de recreación y esparcimiento. En conjunto, estas ventajas determinan que la vida en las ciudades resulte de mejor calidad y bienestar que en el campo.

Por otra parte, los ingresos  que  pueden  alcanzar  en ellas  son  superiores  al  que pueden alcanzar en el campo. 

La  radicación  de  industrias en  las  proximidades  de  las ciudades  en  conjunto  con la creciente demanda  de  servicios  que  las  mismas  generan permite  el  acceso  a  empleos cuya remuneración  es  superior al que es posible alcanzar en las zonas rurales. Un claro ejemplo de esto es lo sucedido en China. Mientras que en el año 1990 una familia urbana representativa tenía un ingreso promedio de 314,9 dólares y una familia rural de 143,1 dólares, en el año 2007, estas cifras alcanzaron los valores de 1.812 y 544 dólares respectivamente, lo que significa que el ingreso en las ciudades creció 476% mientras que en las zonas rurales lo hizo en un 280%.

En este sentido, resulta importante mencionar que las estimaciones de crecimiento económico medido en términos de producto bruto interno son más favorables para las economías en desarrollo que para las más avanzadas. Como se puede observar en el Gráfico 15.3, la participación de las economías emergentes y en desarrollo respecto del producto bruto mundial será mayor que el de las economías desarrolladas a partir del año 2014. 

De esta manera, la conjunción de estos fenómenos: crecimiento  poblacional,  proceso de urbanización y crecimiento económico de las economías en desarrollo con una importante densidad poblacional,  permite establecer una demanda sostenida de alimentos a futuro.

Si  bien  existen  sólidos fundamentos  respecto  a  la demanda de alimentos, resulta  interesante también  hacer mención  respecto  de  quienes tendrán  mejores  oportunidades de abastecer esta creciente demanda. En este sentido, la dotación de recursos naturales juega un importante rol siendo éstos indispensables para la producción de alimentos.

En el Gráfico 15.4, es posible observar la disponibilidad de tierra agrícola de algunas regiones del mundo. Ésta se refiere a la suma total de las áreas clasificadas como: (a) “Tierra arable” – tierra bajo los cultivos agrícolas, praderas temporales para segado o pastoreo, terrenos de uso comercial y huertas, y barbecho temporal (menos de cinco años); (b) “Cultivos permanentes” – tierra que posee cultivos a largo plazo que no necesitan ser plantados nuevamente por ciertos años (tales como, el cacao y el café), la tierra bajo los árboles y arbustos que producen flores, tales como los rosales y el jazmín y los viveros (excepto aquellos para árboles forestales, los cuales deben ser clasificados bajo “bosques”); (c) Praderas y pastos permanentes – tierra utilizada permanentemente (por cinco o más años) para producir cultivos de forraje herbáceo, ya sea que éstos crezcan de manera natural (pradera salvaje o tierra de pastoreo) o sean cultivados.

Considerando esta variable, Asia se presenta como la región con mayor disponibilidad de tierra agrícola seguido por África. Si bien ambas regiones poseen una importante dotación de este recurso natural, presentan otras limitantes que hacen que las mismas no puedan ser explotadas en su totalidad. Entre ellas es posible mencionar restricciones físicas, es decir, de calidad de suelo, escasa disponibilidad de agua o falta de infraestructura básica para ser explotadas. 

En tercer lugar, la región de América del Sur sigue en importancia. Si bien ésta posee una importante superficie agrícola, todavía presentan algunas limitantes, las cuales pueden ser compensadas mediante el incremento en el uso de tecnologías de producción y obras de infraestructura. 


1 Los datos de la “Tierra arable” no están pensados para indicar la cantidad de tierra que es potencialmente cultivable.


  Las regiones de América del Norte, Europa y Oceanía, aunque con una menor superficie agrícola poseen un importante nivel de producción el cual es sostenido por un desarrollo tecnológico aplicado a la producción más elevado.

Por último, resta por mencionar algunos de los alimentos que revisten mayor importancia entre todos ellos. En el Gráfico 15.5 se pueden observar los 20 productos de mayor valor,  teniendo  en cuenta  la producción mundial y precios internacionales observados en el  año  2007.  La  leche entera de  vaca,  el  arroz  y  la  carne vacuna son los productos que registraron  un  mayor valor. 

Por otra parte, en términos de producción, la caña de azúcar y el maíz fueron los alimentos que más se produjeron seguidos por el arroz.

Es importante resaltar que Argentina  produce  aquellos bienes que de acuerdo a la escala de valor de la producción mundial  se  encuentran  entre los de mayor importancia. No sólo  este  dato  es importante, sino que al mismo tiempo los productos argentinos lograron el  reconocimiento internacional  por  su  elevada  calidad. 

Esta  distinción  le  agrega  un valor extra a los productos, el cual se convierte en el rédito de muchos  años  de  trabajo continuo.

Hacer que esta necesidad de alimentos a nivel mundial se materialice y sea un vehículo de desarrollo confirma la necesidad de un plan estratégico nacional que involucre a todas las cadenas productivas. Este plan debe ser confeccionado de manera conjunta entre el Estado y los distintos sectores productivos. En él se deben delinear los objetivos de producción a largo plazo, como así también la manera de alcanzarlos. En este sentido, el Estado debería aportar las herramientas necesarias que no serían posibles de alcanzar por los privados. De esta manera, los agentes productivos encuentran las condiciones necesarias para realizar las inversiones correspondientes y encaminarse en alcanzar los niveles de producción fijados en el plan estratégico. 

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