DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

9.3. DISTRIBUCION DEL INGRESO

 

El aumento de la desigualdad de ingresos en Argentina ha sido persistente en los últimos años. Actualmente se encuentra en niveles muy elevados en comparación con sus registros históricos. Si bien la desigualdad es relativamente baja comparada con otros países de América Latina, es muy alta si consideramos la de los países desarrollados.  En las ciudades de la Región Centro, la desigualdad es  menor al promedio del país, aunque también han sufridoun proceso de concentración en los últimos diez años. Esta situación reduce el bienestar de manera importante y limita las posibilidades de luchar contra la pobreza extrema en el país.

9.3.1. Situación Internacional

Actualmente hay un renovado interés por la desigualdad. Varios trabajos empíricos recientes han estudiado el vínculo entre crecimiento y desigualdad encontrando una relación negativa entre ambos. A su vez, al ser muy lenta la reducción de la pobreza en varios países, es necesario considerar la redistribución como un instrumento de política para alcanzar este objetivo. También es importante el impacto que la desigualdad tiene sobre aspectos como la salud o la violencia1.

Sin embargo, estimar la desigualdad en la distribución del ingreso para realizar comparaciones internacionales no es fácil, ya que no sólo depende del concepto de ingreso que se considere sino también del indicador con que se mida2

Según algunas estimaciones, la riqueza del mundo parece estar concentrándose en los últimos años. Los ingresos se distribuyen más desigualmente entre los habitantes, el 5% más rico de la población recibe 114 veces los ingresos del 5% más pobre3. No obstante, otros estudios sugieren la tendencia contraria, encontrando evidencia de una disminución de la desigualdad en el mundo en los últimos treinta años, principalmente entre 1980 y 19984.

No obstante parece existir consenso en señalar que América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo, veremos a continuación que  la situación no ha mejorado en los últimos años.

Uno de los indicadores más utilizados para medir la concentración del ingreso es el Coeficiente de Gini (CG). Este concepto se basa en el hecho de que, si los ingresos se distribuyeran en forma totalmente equitativa en una determinada población, cada persona recibiría una misma proporción del ingreso. En base a esto, el CG mide la diferencia entre la distribución efectiva y esta situación hipotética de perfecta equidad. Este coeficiente puede variar entre cero (perfecta distribución)  y  uno  (total  concentración),  y  se  presume  que  entre  los  países  del  mundo  es  de 0,665


1       Ver página del Banco Mundial www.worldbank.org

2     Existe una amplia gama de indicadores de distribución del ingreso, cada uno de los cuales presenta ventajas y limitaciones. Entre los más conocidos se pueden mencionar, el Coeficiente de Gini, el Índice de Theil, la Desviación Logarítmica Media (MLD), el Índice de Atkinson, el Coeficiente de Variación al cuadrado, y la varianza del logaritmo del ingreso, el cociente de ingresos entre el grupo más rico y el más pobre, entre otras.

3     Milanovic, 2002 citado en PNUD (2003) «Informe para el Desarrollo Humano 2003».

4     Xala-i-Martin, X. (2002) «The World Distribution of Income»


El Grafico 9.41 presenta estimaciones de dicho indicador para un grupo de países desarrollados y para países de América Latina, que sufren una mayor concentración de ingreso. De este último grupo de países sólo dos, Chile y Uruguay, mejoraron su distribución de la renta en la década de los noventa según el Coeficiente de Gini 6.

Este análisis puede complementarse considerando otras medidas de concentración de ingresos. Un indicador de fácil interpretación es el cociente de ingresos entre grupos extremos. Por ejemplo el ingreso del 10% de la población más rica y el del 10% de la más pobre. En el Gráfico 9.42 se presenta este cociente para algunos países de América Latina a principios y a fines de los noventa. Se observa que la mayor concentración del ingreso se produjo en 

 

 

Argentina  ya  que  los  más  ricos pasaron  de  tener  ingresos  15 veces superiores a los de los más pobres,  a  tener  33  veces  más. Sin embargo, según este indicador,  es  el  país  con  menor  desigualdad.  En  el  caso  de  Brasil, por ejemplo el decil más rico de la población acapara ingresos 46 veces  superiores  a  los  del  decil más  pobre,  aunque  con  una mejora en la última década. Por su  parte,  Chile  no  ha  logrado reducir   la   concentración   del ingreso  y  México  solo  lo  ha hecho levemente.


5     Milanovic, op. cit.

6     Ver Capítulo 1.


 

   

En general, este indicador muestra tendencias similares a las del CG aunque no necesariamente. Por ejemplo, un país puede tener brechas de ingreso altas pero CG más bajos porque la distribución  entre  los  grupos medios de ingresos es mejor. Esta concentración del ingreso  en  América  Latina  resulta sorprendentemente  alta  cuando se compara este indicador con el de   países   desarrollados.   En Francia, por ejemplo, el ingreso del 10% más rico es de 5,6 veces mayor  respecto  del  10%  pobre, en EEUU que es uno de los países con mayor desigualdad dentro  de  los  desarrollados,  este cociente  es  de  16,6  (Gráfico 9.43).

Esta situación ha llevado a varios estudios a concluir en que en promedio, los países de América Latina a se ven afectados por la mayor desigualdad del mundo en materia de ingresos. Se estima que la distribución de la renta mejoró en los años setenta, registró un considerable deterioro en los ochenta y permaneció estancada en elevados niveles en los años noventa7. Incluso en países como México, que han exhibido crecimiento en los últimos años,  gran parte de los beneficios fue a parar a manos del 30% o 10% más rico. Stiglitz (2003) afirma que esto fue consecuencia de la estructura general de las reformas llevadas a cabo en los noventa, que dieron lugar a medidas que causaron eliminación de puestos de trabajo y la rebaja de salarios de los trabajadores no calificados.

Un estudio que brinda información relevante y detallada sobre la distribución del ingreso en los países de América Latina y el Caribe es el Banco Mundial (2003)8. Aquí se señala entre dos casos paradigmáticos a Argentina y a Brasil. El primero por ser un país que pasó de una de las inequidades más bajas de la región, a un cambio abruto en dicha tendencia y el segundo por la razón de que siendo uno de los países más desiguales de la región, logró importantes mejoras en la década de los noventa (Ver Grafico 9.42).

 

9.3.2. Situación en Argentina

En los últimos diez años Argentina experimentó períodos de expansión de su producto y etapas  de  recesiones  muy  profundas,  particularmente  hacia  fines  de  la  década,  sin  embargo,  el aumento de la desigualdad de ingresos ha sido persistente.

Esta tendencia estuvo determinada principalmente por las características del mercado laboral. Un estudio reciente, identifica las distintas características de dicho mercado que tuvieron mayor influencia en el aumento de la desigualdad en el último cuarto de siglo9. El mismo destaca que en  los  años  setenta,  la  distribución  de  ingreso  se  concentró  debido  a  la  reducción  real  de  las remuneraciones y a su dispersión relativa. En los ochenta fue debido al impacto del creciente desempleo y a causa de sucesivas crisis, con escasa reestructuración y  cierta resiliencia de la estructura de remuneraciones. Por último, la década de los noventa se puede subdividir en dos etapas, en la primera fase que fue de expansión, la mayor desigualdad fue el resultado del creciente desempleo generado por una demanda de trabajo inelástica y una oferta de trabajo ampliada por una mayor participación. En la segunda etapa, fue resultado principalmente de una mayor desigualdad de las remuneraciones.

 


7     BID(1998) «América Latina frente a la Desigualdad»

8     Banco Mundial (2003) Desigualdad en América Latina y el Caribe ¿Ruptura con la historia?, Especialmente el capítulo de Leonardo Gasparini  «Vidas Diferentes: Desigualdad en América Latina y el Caribe «

9     Altimir, Becaria y Gonzalez Rozada (2002) «La distribución del ingreso en Argentina, 1974-2000».


 9.3.2.1. Gran Buenos Aires

En el Gráfico 9.44 se presenta la evolución del Coeficiente de Gini para el promedio de los aglomerados  urbanos  y  para  el  Gran  Buenos Aires. A través  del  mismo,  se  puede  apreciar  el importante aumento de la desigualdad de la renta. Sin embargo, la concentración del ingreso fue mucho más marcada en el Gran Buenos Aires.  En efecto, mientras que entre 1992 y 1995 el promedio nacional era superior a este aglomerado, entre 1995 y el 2000 evolucionaron de manera muy similar y a partir de esta fecha el CG muestra mayor desigualdad para el GBA. 

   

Es importante advertir que en las últimas dos estimaciones, para octubre de 2002 y mayo de 2003, se registra  una caída del CG, lo que implica una mejora en términos distributivos. En esta fecha el CG para el promedio del país fue de 0,53 y para el Gran Buenos Aires de 0,54, incrementándose 0,11 puntos desde 1992. La mayor desigualdad medida a través del CG se registró en mayo de 2002 cuando alcanzó 0,545 para GBA y 0,537 para el promedio urbano. 

Esto se confirma si utilizamos otro indicador como el cociente de ingresos entre los más ricos y los más pobres, lo que se presenta en el Gráfico 9.45. La tendencia del Gran Buenos Aires en relación al promedio nacional es similar a la comentada anteriormente. Actualmente el ingreso del 10% de la población más rica en GBA es 37,8 veces superior al del 10% más pobre, siendo este cociente de 34,1 para el promedio nacional. La mayor desigualdad se registró en mayo de 2002, momento en el cual se estimaba que el ingreso de los más ricos era 52 veces superior al de los grupos más carenciados.

   

9.3.2.2 Región Centro

Las ciudades que conforman la Región Centro han mantenido una distribución del ingreso más equitativa que el promedio nacional y Gran Buenos Aires. Esto se evidencia a partir de las dos medidas consideradas en esta sección.

En el Gráfico 9.46 se presenta la evolución del Coeficiente de Gini para las ciudades de Gran Córdoba y Paraná. Sin bien en ambos casos la desigualdad es menor a la del promedio nacional, se refleja una concentración de la renta a lo largo de los últimos diez años levemente superior en la ciudad de Paraná.

   

 En el Gráfico 9.47 se presenta la evolución del cociente de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre. En Córdoba este cociente pasó de 14,3 en mayo de 1992 a 25,3 en octubre de 2002. En Paraná, la desigualdad aumentó principalmente a partir de mayo de 1997 alcanzando en mayo de 2002 su valor más alto. Actualmente,  el ingreso de los ricos supera 30 veces al de los más carenciados.

   

En este hecho tuvo especial influencia la disminución de los salarios de los trabajadores. En promedio, y en términos reales, el ingreso per cápita de los hogares en Córdoba declinó, entre 1998 y 2002, un 42%. Sin embargo, si se toma en cuenta el 20% de las familias más pobres, este ingreso muestra una disminución de casi el 50%. En Paraná el ingreso promedio se redujo en términos reales un 40%, pero en el caso de los hogares pertenecientes al 20% de menores ingresos disminuyó 58,1% (SiEMPRO, 2003).

Por su parte en las ciudades santafesinas de Rosario y Santa Fe también han evidenciado un incremento en la desigualdad en el último decenio10. En Gran Santa Fe el CG fue superior a las  de otras ciudades de la región, alcanzando en octubre de 2002 un valor de 0,507. En esta ciudad la desigualdad se incrementó fuertemente a partir de fines de 1996. 


10   En mayo de 2003 no se realizó la Encuesta Permanente de Hogares en la ciudad de Santa Fe, debido a que esta se vio afectada

por inundaciones.


Si evaluamos el segundo indicador considerado, que se presenta en el Grafico 9.49 se observa una tendencia similar. El incremento en la concentración de la riqueza se registró principalmente a partir de principios de 1997, y con mayor intensidad en la ciudad de Gran Santa Fe.  En octubre de 2003 el ingreso del grupo más rico era 35 veces superior al de los más pobres en Santa Fe y 23,5 en Rosario.

Como se comentara anteriormente, esta concentración en la distribución del ingreso estuvo influida por el deterioro experimentado por los ingresos laborales, en especial en los segmentos más pobres de la población. En Gran Rosario, el ingreso per capita de los hogares retrocedió, en términos reales, un 38% entre 1998 y 2002. La pérdida fue superior al promedio en los quintiles extremos y resultó, atenuada en los estratos medios. En Santa Fe, el deterioro de los ingresos familiares fue, en promedio, de 37%. Sin embargo, superó el 50% en los hogares del estrato inferior y no alcanzó a un tercio en los situados en el 20% superior (SiEMPRO, 2003).

 

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